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Cuando decidí regresar a mi República Dominicana hace más de un año estaba consciente de que nuestro país estaba muy lejos de ser un paraíso terrenal. Durante años me mantuve al tanto de los hechos relevantes, y siempre me gusto venir a disfrutar de nuestros lugares hermosos y que mis hijos conocieran nuestra cultura.
Aunque sé perfectamente que no es lo mismo visitar que convivir, hay ciertas cosas que me han asombrado y decepcionado, al punto de cuestionarme si tomamos la decisión correcta. La más preocupante y determinante es la falta de seguridad ciudadana. Y es que viviendo en un país considerado políticamente democrático, no es aceptable desde ningún punto de vista que los ciudadanos vean reprimidas algunas libertades que legítimamente le corresponden, precisamente porque el sistema democrático en el que viven no las puede garantizar.
En América Latina vive solo un 9% de la población mundial según datos del BID, pero la violencia en el área contabiliza un tercio de los homicidios del mundo y la delincuencia es responsable de un gran número de muertes. Un estudio reciente refleja que más del 50% de la población Latina teme ser victima de un delito, y la confianza en las instituciones policiales es muy baja.
La delincuencia afecta el bienestar y seguridad de las personas, y obstaculiza el desarrollo económico de un país. En nuestro país esta parece estar totalmente fuera de control. Cuando temes a caminar en las calles, a salir de noche aún sea en zona “segura”, a usar alguna prenda que llame la atención, sospechas de cualquier auto o motor que se te acerque, o temes mostrar algo tan sencillo como un teléfono celular, significa que estas reprimido y presientes el peligro.
La pregunta natural seria: Quien se supone que proteja al ciudadano? Donde esta la Policía? Por qué lejos de sentirnos protegidos por los agentes del cuerpo nos vemos amenazados cuando uno de ellos se acerca? El Estado debe ser el garante del orden y la seguridad ciudadana, que más que un privilegio es un derecho fundamental. Pero parecería que en nuestro país la policia es un ente totalmente desconectado de los compromisos del Estado.
Por: Gloria Marranzini
gmejiamarra@yahoo.com

