Es desafortunado, el video que circula en la red, donde un grupo de doctores presentan la hidroxicloroquina como la droga salvadora contra el covid 19. Según nuestro colega Leonelo Bautista, este tipo de mensajes solo intenta crear duda. “La estrategia es simple: no tenemos que demostrar que el cigarrillo causa cáncer, lo único que tenemos que hacer es generar dudas en la población”. Una vez se ha generado la vacilación, ya han ganado la mitad de la batalla.
Un elemento fundamental es la idea de que los hechos no son importantes, que lo único que importa es lo que la gente cree. La práctica de traer un «experto» a contradecir lo que dicen los estudios científicos fue desarrollada en la década del 1950, por la industria del tabaco y ha sido usada para crear dudas en la población y cuestionar el conocimiento científico sobre asuntos como el cambio climático y el uso de vacunas.
La declaración de la “doctora” que se escucha en el audio y que siguen estrechamente los planteamientos de Trump, probablemente es sincera en sus creencias sobre la hidroxicloroquina. Sin embargo, nuestras creencias, no determinan la realidad: el mundo es lo que es, no lo que nosotros creemos que es.
En el país también escuchamos relatos de experiencias médicas con drogas como la Ivermectina, hidroxicloroquina, interferón) Lamentablemente, estas experiencias no permiten determinar relaciones de causa-efecto. Si así fuere, no habría necesidad alguna de probar tratamientos usando el método científico. En otras palabras, continuaríamos haciendo medicina empírica.
En muchos casos, estos médicos, subconscientemente, dan mayor peso solo a casos en los que les ha ido bien. Esto no es malintencionado o incorrecto, es simplemente como funciona el cerebro humano. La letalidad en pacientes con COVID-19 está en el orden de 1 por mil. Si trataron 350 pacientes con un medicamento y no se les murió ninguno, también es probable que todos hubiesen sobrevivido si no se las administrara.
Mi sugerencia es no difundir estos mensajes. La difusión de estos mensajes es como la transmisión del SAR-CoV-2: llegado un punto, la transmisión es exponencial y el mensaje llega a millones de personas.
Por: Ernesto Guerrero
guerrerocamiloe@gmail.com]

