Muchos de los que responden a mis artículos hacen referencia a mi juventud, y hacen varios comentarios sobre lo que debería o no debería de hacer la juventud de estos tiempos. Les voy a contar un poco sobre lo que significa ser joven en República Dominicana en los principios del Siglo XXI, para ver si desde el principio todos nos vamos entendiendo.
Ser joven en República Dominicana, implica hacer 12 años de colegio y luego ir a la universidad a hacer una carrera, sometido a los caprichos de las universidades para modificar tarifas, pensum, calidad del profesorado e imposición de cargos adicionales por servicios mínimos que deben a su estudiantado.
Ser joven es terminar una carrera para conseguir un empleo que paga un sueldo y francamente insultante para el tiempo dedicado al estudio de esa profesión que se pretende ejercer. O no hacer la carrera y trabajar hasta dos turnos diarios para lograr una entrada medianamente decente que le sirva de sustento.
El joven que terminó carrera luego entiende que debe proceder a especializarse en su profesión haciendo una o varias maestrías. La mayoría las hace en el país y algunos más afortunados las hacen afuera, para regresar a la vida laboral a ganar quizás un poquito más que lo de hacía antes. El que no hizo carrera va brincando de trabajo en trabajo o comienza a complementar su empleo formal con algún trabajito independiente que le deje algunos miles adicionales al mes.
Una parte considerable de los jóvenes profesionales se ven forzados a vivir junto a sus familias por lo menos hasta casarse y tener una pareja con la cual compartir gastos porque francamente el sueldo no es suficiente como darse a la aventura de vivir solos. Y ni hablar del joven que no hizo carrera, que pone 12 horas de su día a conseguir algo de dinero para mantener sus gastos.
Ambos se meten en un lío tomando un préstamo para un vehículo y lograr movilidad en una ciudad que no perdona al que anda a pie, y luego terminar endeudándose para pagar seguro, placa, gasolina, celular, vehículo, comida, etc.
Hasta una noche que uno pretende disfrutar algo del dinerito que se logra con el trabajo y se topa con niños de 17, 18 o 19 años montados en carros de lujo o manejando negocios enormes sin nunca en su vida haber dado siquiera un golpe de barriga y uno no puede evitar preguntarse, ¿cómo es que lo logran?.
Es frustrante para el joven que trabaja todos los días hasta 12 horas, o el que tiene 22 ó 25 años de su vida estudiando sin detenerse, ver que el único fruto cosechado de su esfuerzo es un sueldo insultante que le sirve para muy poco.
Quizás si ejercer una juventud de trabajo y estudio diera un resultado menos insultante para el bolsillo de un joven, menos se vieran tentados a optar por dilapidar herencias o a realizar negocios sucios para alcanzar su éxito.
Ser joven en República Dominicana es revestirse de paciencia y tolerancia, y éstas que les cito son apenas algunas cuantas de las muchas frustraciones que como joven hay que vivir en este nuestro País de las Maravillas.

