Clásico Boyón Domínguez
La vida del autor de estas líneas ha transcurrido orgullosamente en el sector de Villa Juana. Amo a mi barrio con más pasión que la que sintió Bolívar por Caracas. He visto a nuestros niños hacerse profesionales y a muchos jóvenes valiosos perderse en el maldito flagelo de las drogas.
Estoy claro que no es un privilegio echar raíces en un barrio, donde la mínima debilidad te empuja al lodazal, pero también es una gran ventaja para conocer al monstruo en sus entrañas, como decía José Martí, y poder contribuir con nuestro entorno. El momento que vive la sociedad dominicana es difícil.
Negar la delincuencia barrial, el uso de las drogas y el auge de las hookas en el país, es negar la existencia del sol. Me crea un sufrimiento intenso escribir sobre esta realidad social, Sin embargo, debo transmitir a través de estos párrafos, el inmenso placer, de que José Domínguez, presidente del Club Mauricio Báez,
haya concebido un Clásico de Baloncesto, que constituye un muro contra los vicios y a la vez, un refugio para los jóvenes de nuestros barrios.
Estamos contestes en que ese Clásico de Baloncesto, que aglutina
a más de 22 barrios, es más que deporte, es una respuesta social a los males de nuestra sociedad. Es una forma de crear espacios a nuestros jóvenes. Abramos los sentidos.
Movilizar a cientos de atletas con sus familias y lograr que más de 40,000 aficionados sigan deportivamente sus barrios durante todo el evento, es una proeza y un servicio a la sociedad dominicana invaluable. ¿Y cómo se logra eso? La respuesta es sencilla: trabajando en equipo.
Detrás de Boyón Domínguez hay todo un equipo de jóvenes, encabezado por César Heredia Guerra, con conciencia plena del impacto social de aglutinar a los clubes Renacer, Los Prados, Rafael Leónidas Solano, Pueblo Nuevo de Villa Duarte, Italia, El Caliche, San Lázaro, San Carlos, María Auxiliadora, La Ciénaga, Jardines del Norte, Rejuvenir de Villa Mella, Rafael Barias, La Fe, 29 de Junio, Los Pioneros, Rosa Duarte, Villa Francisca, Bameso y Mauricio Báez, como anfitrión.
El Clásico Boýón Domínguez arriba a su quinta versión y ha enviado un mensaje muy moralizante al dedicar dicho evento al profesor de generaciones Danilo Aquino. Un símbolo viviente de la decencia y los valores que necesitamos para ser una mejor nación. El mensaje está claro: el Mauricio Báez apuesta a la formación de muchos Danilo Aquino, para construir la patria que Duarte soñó.
¿Qué se necesita pues? seguir cuidando y protegiendo ese legado que Leo Corporán, Nelly Manuel Doñé, Nelly Pozo, Julio Pozo, José Corporán y otros más, han construido, para que mientras los barrios juegan al baloncestos, cientos de niños simultáneamente practiquen danzas, judo, karate, teatro, pintura, práctica de lectura entre otras disciplinas. Todos estamos compelidos a conservar al Mauricio Báez, pues hace ya muchos años que es un legado nacional.

