Los clubes tienen una gran responsabilidad para el próximo año.
Las organizaciones deportivas y culturales del país no pueden dejar abandonadas a sus comunidades. Tienen que luchar contra la actual situación que vive la nación, y acompañarla en la lucha contra la delincuencia y los puntos de drogas.
Los dirigentes clubísticos y miembros activos de esas entidades no pueden nunca mantenerse al margen de combatir en su propio sector la amenaza de que los barrios se conviertan en inmanejable.
No tengo la más mínima duda de que es una tarea ardua, peligrosa, dura, pero, los dirigentes de los clubes no pueden perder de vista que primero está la Patria y la supervivencia de la sociedad.
No escondo que estoy preocupado, pues conozco desde hace más de cuatro décadas al movimiento clubístico nacional y admito que hay una situación de pasividad que debe cambiar en lo inmediato.
Tampoco puedo negar que hay líderes de clubes y miembros de esas instituciones socio-deportivas que están combatiendo con responsabilidad y mucho valor esos malditos males sociales.
La unidad
Es indispensable la unidad del sector clubístico para ganarle la batalla a los delincuentes y a los traficantes de drogas
Recuerdo las grandes batallas que libraron los clubistas en momentos difíciles de la nación.
Inclusive, muchos de ellos cayeron asesinados defendiendo sus barrios y sus ideales.
Esa actitud digna y de coraje tiene que regresar a la dirección de las
organizaciones deportivas y culturales.
Los miembros de las diferentes comunidades están a la espera de que sus clubes asuman el papel social que están llamados a cumplir.
Vamos todos a perder el miedo.
Es mejor vivir en paz, armonía y felicidad y que nuestros hijos y nietos puedan crecer en un ambiente sano y decoroso.
Para conseguir esos fines se requiere de una lucha indetenible que deberá tener el respaldo de las autoridades y de toda la familia comprometida con el ideal de tener una mejor Patria como la soñaron Duarte, Sánchez, Mella, Luperón, Manolo y Caamaño.
Reflexión
Mañana es Día de Navidad y podemos sacar unas horas para reflexionar sobre la importancia de no guardar silencio y asumir con responsabilidad el reto de tener sectores en los que los niños puedan corretear sin el peligro de ser asesinados por bandas de antisociales que a cada momento chocan entre sí.
Son muchos los jóvenes que están atemorizados, pues no pueden salir de sus casas. Y eso es malo. Tenemos la gran oportunidad de unirnos y ayudar a nuestra querida y amada Patria.
¡Adelante clubistas!
¡A luchar!
¡El combate apenas
se inicia!
¡El miedo no nos puede vencer!
Hasta mañana, si Dios quiere, Dominicanos

