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Te lo dije, Eva

Te lo dije, Eva

Chiqui Vicioso

¿Juegos del PLD?


Les confieso que los diputados no cesan de asombrarme. Los he visto votar en bloque cada vez que les “bajan línea”, sobre el tema que sea, y esas “líneas” las definen las comisiones políticas de sus Partidos.

Por eso, el reciente voto de la Cámara de Diputados sobre las Tres Causales, donde solo 16 votaron a favor, es digno de estudio. Y, lo es, porque no hacía unas semanas la Comisión Política del PLD había votado a favor de las Tres Causales, y no creo (a menos que exista un proceso de desintegración partidaria que se refleje en un acto masivo de desobediencia), que los Diputados se iban a atrever a desobedecer una línea política sino se tratara de un calculado y maquiavélico juego político.
¿Cuál?
Tenderle una “trampa” al PRM para que este, en función de la competencia política, votara a favor de las Tres Causales, o sea, de la vida de mujeres y niñas en peligro de muerte por un embarazo; por violación, y embriones inviables, antagonizando a las “iglesias”.

Por eso, lo que acaban de cometer los Diputados, en función de un supuesto “temor a las iglesias” que en realidad enmascara su prepotencia, ignorancia y cultura machista, es sencillamente imperdonable.

Imperdonable, pero aleccionador porque lo que esta acción evidencia es que cuando el poder político está en juego, la vida de mujeres y niñas es solo una moneda de cambio, una estrategia, una “movida”, un desalmado ajedrez político.

Y, en esto, el papel que ha jugado un segmento del clero también es imperdonable, porque ha antepuesto el dogma al único mandamiento que según Jesucristo los resume todos: Ama a tu prójimo (y prójima) como a ti mismo. Pueden estar seguros de que si fuese la vida de los Obispos la que estuviese en juego ninguno optaría por morir por su fe, o permitiría que otros tomaran la decisión por ellos.

Para las mujeres pensantes esta votación es una gran lección, porque mientras nos desgastamos en campamentos, marchas hacia el Congreso, talleres y cursos, l@s fanátic@s religiosos y de toda índole se tiran a los barrios, puerta por puerta, con su explicación y justificación de un mundo donde, recuerden, Eva fue expulsada del Paraiso por “comer del árbol del conocimiento” y compartir ese conocimiento, con forma de manzana, con Adán.

Recuerden que Eva fue condenada a parir (sería más exacto decir: -a vivir-) con dolor, y recuerden, lo que es peor aún, que Eva condenó a Adán (acostumbrado a la bucólica, inodora e incolora, inercia del paraíso) a trabajar y a ganar el pan con el sudor de su frente, algo que ningún Diputado, le perdonará nunca.

Por: Chiqui Vicioso

luisavicioso21@gmail.com

El Nacional

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