Opinión

Temas de campaña

Temas de campaña

Los partidos que mantienen la polarización política del país, el PRD y el PLD, tienen razones de “peso” para dominar la escena electoral, ya que reciben el 80% del monto total de los RD$1,122.668,000.00 que recibirán esta próxima semana. Todo para mantener una campaña poco profunda, plagada de encuestas favorecidas, ataques personales, bandereos y manifestaciones irritantes, música ensordecedora y eslóganes variados, que muestran derroche de dinero frente a la cotidianidad de una vida encarecida por sorpresa.

Mientras, actores y actoras de la política partidaria, se dieron cuenta de la importancia del voto femenino y han comenzado a explotar algunos temas de género sensitivos. 

Estos temas, frecuentemente enfocados con visión familista y dicotómica de la mujer, suelen concentrarse en la violencia contra las mujeres, siempre desconocido por las políticas públicas aplicadas que no tienen dinero para fortalecer la prevención. En buena hora, que el discurso político finalmente, sea por la causa que sea, incorpore las necesidades diferenciadas al género.

Dentro de los temas de salud para la mujer dos, además de la violencia, son fundamentales, referidos a la salud reproductiva: el embarazo en las adolescentes y la despenalización de la interrupción del embarazo, que no son abordados desde una perspectiva positiva, sobre todo el aborto, porque la vigilancia de la iglesia radical trabaja desde la amenaza divina y terrenal.

La respuesta invariable de los políticos y políticas cuando coloquialmente reconocen los derechos sexuales y derechos reproductivos de las mujeres, es la que alude a “que no se van a suicidar políticamente”, por el miedo a que la iglesia romana, despliegue estrategias en su contra, y sin importar que sí obliguen a las mujeres a suicidarse y a morir emocionalmente cargando embarazos forzados.

Mientras tanto, los sectores jerárquicos y más radicales de la iglesia romana y sus representantes, promueven la reforma del Código Penal, penalizando  el aborto aún más, aunque la sensatez dice que no se reformen las legislaciones en estos períodos.

El aborto clandestino sigue siendo un problema fundamental de la salud de las mujeres y la sociedad política debe entender que más de la mitad del país espera respuestas, con ecuanimidad y respeto a la dignidad y sin adhesión a credos y religiones. El Congreso  será el mismo hasta el 2016, por lo tanto, no debe legislar con la presión de unas elecciones cuando puede hacerlo en las mejores condiciones.

No hay que olvidar que la amenaza de la iglesia, sostenida por el propio miedo a perder tantas exenciones y favores del Estado dominicano subsumido, no es mayor que el número determinante de mujeres que reclaman su ciudadanía en las urnas y determinan los triunfos.

El Nacional

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