EL CAIRO, (AFP) – El clima era tenso el sábado por la mañana en El Cairo, donde los Hermanos Musulmanes convocaron nuevas manifestaciones en apoyo al presidente derrocado Mohamed Mursi, un día después de que al menos 30 personas perdiesen la vida en enfrentamientos en el país.
Pese a que los islamistas insisten en el carácter «pacífico» de su movilización, los habitantes de algunos barrios de El Cairo afirmaron a la AFP que habían visto a varios de sus seguidores armados con sables, palos y armas automáticas.
En el barrio residencial de Manial, varios habitantes vieron a francotiradores emboscados en los tejados y algunos médicos afirmaron a la AFP haber recibido heridos por impactos de bala que indicaban que los disparos fueron efectuados desde una posición de altura.
En varios lugares había barricadas y las calles estaban alfombradas de piedras y de neumáticos calcinados, que daban una idea de la violencia nocturna. Las fuerzas antidisturbios estaban desplegadas, con hombres armados, en algunos cruces y en los puentes, constató la AFP.
Los accesos a la plaza Tahrir se encontraban bajo control de los anti-Mursi, armados con palos. Con todo, la calma prevalecía en la plaza, donde cientos de personas pasaron la noche en tiendas de campaña.
El viernes, los enfrentamientos entre los partidarios y los detractores de Mursi y entre los pro-Mursi y soldados causaron unos 20 muertos y unos mil heridos, principalmente en El Cairo y Alejandría (norte), las dos principales ciudades del país.
Además, en la inestable península del Sinaí (nordeste), cinco policías y un soldado murieron en ataques de activistas islámicos que no han sido reivindicados. Por la noche, los islamistas atacaron la gobernación del Norte del Sinaí e izaron su bandera.
Desde el 26 de junio, las escaramuzas dejaron más de 80 muertos en el país.
Por la noche, los Hermanos Musulmanes convocaron nuevas manifestaciones, lo que hace temer más disturbios, pese a que ellos insisten en el carácter «pacífico» de sus protestas.
El movimiento Tamarrod (rebelión), impulsor de las manifestaciones multitudinarias del 30 de junio contra Mursi que desembocaron en su derrocamiento, ha convocado una nueva movilización para el domingo en todo el país en contra de los Hermanos Musulmanes.
Protesta contra un «régimen militar»
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El viernes, los partidarios del ex jefe de Estado islamista multiplicaron las manifestaciones. A una de ellas asistió su guía supremo Mohamed Badie, poco después de que los servicios de seguridad anunciaran que estaba detenido.
El número dos de los Hermanos Musulmanes, Jairat al Shater, fue detenido por la noche, pero Badie advirtió que tienen la firme intención de mantener a millones de personas en la calle hasta que Mursi recupere el cargo.
«Ya vivimos bajo un régimen militar y no lo aceptaremos una vez más», lanzó refiriéndose al polémico periodo en el que el país estuvo bajo control del ejército, entre la caída de Hosni Mubarak en febrero de 2011 y la elección en las urnas de Mursi en junio de 2012.
El presidente civil interino, Adli Mansur, designado por el ejército, disolvió el viernes la cámara alta dominada por los islamistas, que garantiza el poder legislativo, y nombró a un nuevo jefe de los servicios de inteligencia.
Una «hoja de ruta» anunciada por el ejército fija como objetivo la formación de un nuevo gobierno y la organización de elecciones legislativas y presidenciales pero por el momento no se ha establecido ninguna fecha. La Constitución fue suspendida.
El fiscal general anunció que se abrirá una causa contra nueve líderes del movimiento islamista, entre los que figura Badie, en el marco de una investigación por «incitación al asesinato» de manifestantes.
Según una fuente judicial, los interrogatorios comenzarán el lunes, incluido el de Mursi, que sigue detenido por el ejército por proferir «insultos al sistema judicial».
La comunidad internacional se encuentra en un aprieto ante un golpe militar que cuenta con el apoyo de buena parte de la población.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó a evitar una política de «represalias».
Estados Unidos condenó el viernes los enfrentamientos sangrientos e hizo un llamamiento a la calma, mientras que la Unión Africana suspendió a Egipto de sus actividades.
Desde noviembre los opositores a Mursi le acusan de querer acaparar el poder para él y para los Hermanos Musulmanes. Sus partidarios afirman, por el contrario, que hacía falta deshacerse de una burocracia hostil heredada de la era Mubarak.
Este último compareció el sábado en una nueva audiencia de su juicio por corrupción y complicidad en el asesinato de manifestantes.
