Opinión Carta de los Lectores

Teorías y emergencia

Teorías y emergencia

En la reunión del presidente Luis Abinader con los expresidentes se debió de llegar a acuerdos reales y determinantes. Nadie tiene más fuerza que los cuatro para implementar cualquier programa en el país.
Bonita declaración conjunta, pero se necesitaba más compromiso, ante la crisis actual. Se perdió el sentido de una verdadera concertación.

Dejar los temas para ser tratados en el Consejo Económica y Social es empantanarlos. Hacía falta una decisión política de Abinader, Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina
Dejar en manos del CES, un organismo tan complejo y de tantas opiniones dispersas, es llevar el enfrentamiento de la crisis haitiana, a un congelamiento.

En el CES su fortaleza es al mismo tiempo su debilidad. Aglutina lo más granado de la sociedad dominicana. Va desde la euforia de los sindicalista de barricada, hasta la frialdad de la sociedad civil.
Poner a debate de un grupo de poco más de 30 personas, donde todos opinan de forma independiente e individual, es dar largas a una situación que está en pronta emergencia.

Temo que el debate se centre entre la regulación y las deportaciones. Los dos van unidos de las manos. Si se implementa la regulación, las deportaciones tienen que ser suspendidas. Si continúan las repatriaciones, eso significa que no hay regulación en pie.

Hoy los temas que puede tratar el CES no están para el debate de voces atipladas y movimientos teatrales. Hay problemas de vida, y de emergencia nacional, tanto en el ambiente local como en lo exógeno.

Hay una verdadera crisis con los ilegales que están en el país y que deben ser deportados y por el otro los problemas a lo interno de Haití, dominado por las pandillas y con una guerra civil de baja intensidad.

Lo ideal para hacer frente a este problema es una decisión del presidente y de los expresidentes, dejando a los teóricos con sus comentarios a largo plazo y sin soluciones a la vista.

Hay esperanzas de que en el CES puedan primar los valores nacionales y cada uno de los participantes se dé cuenta que está en juego la patria, la soberanía y la territorialidad.

Se necesitan posiciones claras y no que el debate esté totalmente centrado en la regulación o las deportaciones. Si me preguntan, prefiero continuar la deportación y no entrar en el juego de la regulación.

Pero para que estos debates se mantengan buscando rápidas consideraciones, tiene que renacer el espíritu patrio, de que se está legislado para que haya un país mejor y más seguro.

Por: Manuel Hernández Villeta

El Nacional

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