Un total de 150 mil 200 millones de dólares genera cada año la trata de personas con fines de explotación sexual en la región del Caribe, incluyendo las islas Bahamas, convirtiéndose en uno de los delitos que aporta mayores beneficios a las bandas criminales que la promueven.
Las principales víctimas de la trata de personas está relacionada con el trabajo doméstico pobremente remunerado, y sobre todo niños y mujeres con fines de explotación sexual, según un trabajo del Centro para la Observación Migratoria y el Desarrollo Social en el Caribe (OBMICA) publicado en el libro «Estado de las Migraciones que Atañen a la República Dominicana 2017».
El Departamento de Estado de los Estados Unidos consideró que la República Dominicana aparece entre los países cuyos Gobiernos no están cumpliendo con los estándares establecidos por ley, aunque reconoce que se encuentra realizando esfuerzos a través de la Procuraduría General de la República para combatir la trata de personas, ya que durante el año 2017 realizó 26 investigaciones de trata de personas y ocho de explotación sexual.
Otras naciones del Caribe que están similar a República Dominicana en cuanto a la trata de personas son Barbados, Curazao, Jamaica, Santa Lucía, San Vicente y Las Granadinas y Trinidad y Tobago, según el mismo reporte,
En tanto que los países que no tienen ninguna política destinada a controlar y sancionar la trata de personas son Antigua y Barbuda, Cuba y Haití, señala.
Mientras que las naciones caribeñas que están cumpliendo con los estándares para sancionar este delito son Bahamas y San Martín.
República Dominicana ha sido considerada entre los 10 países del mundo y entre los tres primeros de la región con mayor número de víctimas de trata de persona.
UN APUNTE
Testimonio
Una mujer de 29 años y madre de dos niñas, narró que fue reclutada para viajar a Argentina, donde tendría trabajo seguro, dejó en suyo en una zona franca y se separó de su esposo para ir a esa nación donde fue trasladada a la frontera con Uruguay a un prostíbulo, allí le incautaron su pasaporte y le prohibieron la comunicación, pero con el móvil de un cliente se comunicó con su familia que para liberarla debieron enviar tres mil dólares y comprar el vuelo.

