SAN LUIS (Denver Post) Ubaldo Jiménez no consiguió su victoria número 20 el sábado, pero puede que haya encontrado algo aún más importante: serenidad.
Pensé que iba a estar decepcionado, pero no lo estoy, dijo Jiménez. La única cosa que puedo hacer es permanecer relajado. Traté de hacer todo para poder ganarla, pero si no sucedió, amén. Tengo que seguir adelante y prepararme para la próxima temporada.
La temporada mágica para Jiménez, la más grandiosa para cualquier lanzador en la historia de los Rockies, terminó con 19-8, efectividad de 2.88 y 214 ponches. Los totales de victorias y ponches son marcas de la franquicia, dándole solaz y motivo de reír al hombre que posee ambas.
Cuando le preguntaron acerca de quedarse corto para la número 20, Jiménez dijo: llegué al punto donde estoy rompiendo marcas, así que eso es siempre bueno.
El pasó muy atrás de ese punto. Es casi un hecho virtual que Roy Halladay, de Filadelfia, ganará el Premio Cy Young de la Liga Nacional, pero no tengan duda, hace semanas que Jiménez debió haber pasado de la marca de 20.
Seamos honestos con esto, dijo Jim Tracy, el dirigente de los Rockies. Debió haber sido un hecho consumado. Cuando miras a los juegos que ha lanzado, desde el punto de vista del apoyo de carreras, debió haber sido un hecho consumado.
En las 11 últimas aperturas de Jiménez, los Rockies anotaron dos carreras o menos en siete ocasiones. Jiménez tenía 15-1 en la brecha del Juego de Estrellas pero terminó con 4-7 después de la pausa con cuatro juegos sin decisión.

