El nuevo rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), doctor Iván Grullón, ha llegado sobre una grúa con la que ha dispuesto ya de 850 despidos de empleados y funcionarios, la mayoría nombrados por la administración del rector saliente, Mateo Aquino Febrillet. Los contratos rescindidos, según el rector Grullón, corresponden a personas empleadas de manera ocasional e irregular.
El presidente de la Asociación de Empleados Universitarios (Asodemu), Reynaldo Aybar ha advertido que el gremio promoverá protestas en rechazo a las cancelaciones.
La verdad es que en la UASD, o se ha descubierto un maco del tamaño de una montaña o las autoridades entrantes han asumido el camino de la retaliación. La Rectoría, el Consejo Universitario, gremios de profesores, empleados y de estudiantes deberían saber que los recursos que el Gobierno entrega a la UASD salen de los bolsillos de los contribuyentes, por lo que no pueden ser objeto de piñata.

