En los años 70 la publicitaria responsable de la campaña de publicidad del ron Bermúdez presentó un anuncio creado por, en ese entonces creativo de la empresa, Yaqui Núñez del Risco, que comenzaba diciendo: éste es un país muy especial. Ese eslogan se ha convertido en el orgullo, la justificación y el argumento de los dominicanos. El orgullo patriótico al expresar la frase este es el mejor país del mundo, la justificación en el decir es que somos dominicanos y el argumento éste es nuestro país.
Para comenzar habría que decir que es el único país que las bebidas alcohólicas se expenden a través de un drive through como si fuera un expendio de comida rápida. Hace un tiempo las autoridades decidieron medir el nivel del alcohol de los conductores. ¡Ja! El lio que se armó fue tan grande que los alcoholímetros han desaparecido. Eso a pesar de número de las muertes por accidentes de tránsito en los cuales el alcohol está presente.
De cuando en cuando llegan los operativos para la aplicación de la ley. En una ocasión le tocó el turno al cinturón de seguridad. Contaré una anécdota. Un día le pregunté a un policía que tenía a mi lado a la espera del cambio del semáforo, porqué el chofer del carro público a mi otro lado no llevaba el cinturón y me respondió: está trabajando. A propósito, el policía iba en motor y por supuesto sin casco.
En otra oportunidad le tocó el turno al celular. Se supone que se prohíbe hablar mientras se maneja. Eso merece otro ¡Ja! ¿Carriles? ¿Y eso qué es? Los dominicanos como expertos en nanotecnología inventaron el medio carril por aquello de que usted cabe. Por obra y gracia, se hacen más pequeños. O sea que una avenida de dos carriles en la realidad son tres y si Dios no mete su mano, podrían ser cuatro.
¡Motores? Sin licencia, sin placa, sin cascos y como dijo una gringa visitante para manejar aquí hay que tener un ojo en el culo.
Las especialidades no son solo del tránsito. Aparte de que a las puertas hay que ponerle un letrero que diga ¡hale y empuje! hasta hoy es la única manera de hacerlo, es que las puertas mayoritariamente están al revés.
El gran premio a las especialidades se lo lleva la moneda. Se comienza a contar a partir de un peso. Del uno al cien ha desaparecido como moneda no así como precio. Es un país muy especial, le buscamos la vuelta.

