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Un poeta llamado Gatón Arce

Un poeta llamado Gatón Arce

El homenaje que  rinde a Freddy Gatón Arce el mas importante evento cultural del país, la Feria Internacional del Libro, colocará su nombre y su obra, en la boca y la mente de todo el mundo.

Las actuales generaciones de jóvenes estudiantes, y no por su culpa, no tienen idea de la trascendencia que tiene la obra poética y lo que significo el aporte a las libertades publicas que, en su rol de periodista, desarrollo Gatón Arce.

Escritores y artistas de su generación  que le conocen y respetan. Su nombre se convoca al salón de los creadores literarios que serán siempre signo de respeto por el oficio escritural.

Normalmente los programas académicos, si llegan a su obra, no lo hacen con el énfasis necesario, ni el tiempo que demandaría conocer y disfrutar de su poética. Las mas de las veces, si usted pregunta a un estudiante de secundaria ¿”Quien fue Freddy Gatón?”, la respuesta será invariablemente la misma: “No lo se”.

Con motivo de la Feria Internacional del Libro, durante la cual se difundirá su vida y su obra, el panorama de ignorancia

Conocerlo

Este artista que estimula  la imaginación, la sensibilidad, la fuerza y la ternura tan solo con el uso de la palabra escrita, nació en San Pedro de Macorís el 27 de Marzo del 1920. En 1943 formó parte de los fundadores  de movimiento La Poesía Sorprendida  y de la revista homónima  que le sirvió de órgano difusor

Se considera que su principal libro poético es Vlia, pero esa afirmación se debate al comparar sus otros títulos.

Publico  además, Antología poética de Franklin Mieses Burgos, ‘La Leyenda de la Muchacha’, ‘Poblana’, ‘Magino Quezada’, ‘Retiro hacia la luz’. ‘Son guerras y amores’, ‘El poniente’, ‘Cantos comunes’, ‘Estos días de tíbar’, ‘De paso y otros poemas’, ‘Mirando el lagarto verde’, ‘Celebraciones de Cuatro Vientos’, ‘Era como entonces’, ‘Andanzas y Memorias’, ‘La Guerrilla Sila Cuásar’ y ‘La canción de la hetera’. Tiene inédita ‘La Moneda del príncipe’.

El periodista

En 1962 fue escogido para dirigir y reorganizar la Escuela de Comunicación de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), y en 1966 elegido Vice-decano de la Facultad de Humanidades de la misma. Dirigió el vespertino El Nacional desde su gestión y aparición en septiembre de 1966 hasta julio de 1974.

Desde entonces se ha dedicado a labores literarias y colabora en el suplemento sabatino de ‘El Caribe’ con su sección ‘A suerte y Verdad’, Fue integrante de la Comisión Editorial de la Universidad Central del Este, que en 1984 le otorgó el título de ‘Catedrático Honorario de la Facultad de Ciencias Jurídicas’.

Vida educativa

Freddy Gatón no fue un estudiante como el promedio de sus compañeros. Amo el estudio con intensidad, cultivo la lectura mientras sus amiguitos en San Pedro estaban en las fiesteritas de 15 anos. Cursó su educación primaria y secundaria en su pueblo natal y se doctoró en Derecho en la Universidad de Santo Domingo (1946), institución donde luego fue profesor de leyes, director de la Escuela de Ciencias de la Información Pública (1962) y vice-decano de la Facultad de Humanidades (1966).

También impartió cátedras en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Central del Este.

Un apunte

Franklin Gutiérrez dice…

El critico literario y escritor dominicano residente en Estados Unidos, en su estudio Escritores Dominicanos,  sostiene que su poema Vlía lo sitúa entre los mejores cultivadores de la prosa poética dominicana y que el resto de su poesía, pro-fundamente filosófica y religiosa, trasciende la materialidad del ser humano para desvelar sus zonas existenciales más profundas.

Refiere que en 1980 obtuvo el Premio Nacional de Poesía con Son guerras y amores. En 1994 fue admitido como miembro de la Academia Dominicana de la Lengua, pero falleció antes de pronunciar el discurso de ingreso a la misma.     

Homenajes

En 1990, con motivo de cumplir 70 años, varias instituciones le hicieron reconocimientos, entre ellas las Universidad Autónoma de Santo Domingo, Universidad Iberoamericana y Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña; ésta última también le otorgó, en 1991, el título de ‘Profesor Honorífico’ de la Facultad de Humanidades y Educación.

Viajo a  diversas  reuniones culturales y periodísticas celebradas en Colombia, Costa Rica, Ecuador, México y Venezuela; y es también miembro fundador de la ‘Comunidad Latinoamericana de Escritores’, con sede en Ciudad de México.

Ha sido miembro de los jurados de los principales concursos literarios y periodísticos del país, y en 1980 obtuvo el ‘Premio Nacional de Poesía’, siendo ésta la única vez que ha competido en un certamen. Su obra poética ha sido comentada en el país y en el extranjero; la crítica argentina María del Carmen Prosdocimi de Rivera publicó un extenso estudio sobre su poesía, así como la cubana Mercedes Santos Moray.

En 1991 recibió una placa de reconocimiento de la ‘Asociación de Periodistas Profesionales’, y en 1992 le otorgaron el ‘Premio Caonabo de Oro’ de la ‘Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores.

De Vlia

(Fragmento)

Oído inescuchado

Los espacios aquietados, azules de enclavados astros, dan su violeta a la torre invertida del cielo. La torre, extática, muda, salta nerviosa en sus risas y gemidos, como mama tallado de virginidad. Cantar de los gallos espada la vigilia y el mundo noche de todos los donceles.

La vida ha perdido un inconsciente de por qué la vida. El traje color rubor de timidez quedó destrozado en el valladar de los ojos. Clavada torre en el mar de los sueños remolino de sangre de la sensitiva, blancor de olas altas llagadas como la incertidumbre, o dos pavores y cinco pétalos caídos traéis a Vlía.

Las cintas grises de la ciudad interior cruzanse desiertas. A trechos regulares espigados señores negros asoman su cabeza de ojo macilento. Y el gato negro acecha…

Vlía anda como el viento ¡es el viento! que sopla hacia el mar. Vlía: mar de angustia. Se azulan sus pasos. Anochecen sus cabellos de tanto ser la noche. ¡Y el gato negro acecha! (Vlía, todo un gato de Noche).

El almendro se desprende de sus pupilas. Los ojos rodantes de la playa buscan su órbita amarga.

La arena: rastro de vientos; fatiga de pupilas; sudario del mar; espaldas de Vlía: Vlía.

La dama blonda Vlía de amarillez de verde es indiscreta: su lengua de plata cuenta cosas al oído inescuchado párpado de toda quimera: Vlía.

El Nacional

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