En su fogosa e irreflexiva forma de buscar reivindicaciones para su clase profesional, el presidente del Colegio Médico Dominicano (CMD), Waldo Ariel Suero, parece haber “perdido la chaveta”, como se suele denominar popularmente a quien ha dejado de hablar y actuar de manera reflexiva, no es propio de un dirigente gremial de su nivel profesional.
Aunque en su trayectoria, siempre se ha caracterizado por pronunciamientos dirigidos a la confrontación abierta, por cansancio ha sido tolerado con tan discutible distinción, pero ya en su discurso las ideas comienzan a tener signos preocupantes de desvaríos.
Esa penosa condición es la que ha aflorado al adherirse a la descabellada propuesta de asestar un golpe mortal al sistema previsional de la Seguridad Social y al Fondo de Pensiones para sustituirlo por un mecanismo de reparto como el sugerido por el diputado Pedro Botello.
En ese legislador es bien conocida su manifiesta intención de hacer colapsar el sistema de pensiones, pero ignorábamos que Waldo Ariel Suero también participara de semejantes planes, que de concretarse serían un crimen contra la clase trabajadora del país.
En su planteamiento, el dirigente gremial plantea una fórmula mucho más atrasada que la del legislador reformista, ya que el reparto estaría a cargo del Ministerio de Hacienda, o sea que sería el organismo encargado de manejar y otorgar todas las pensiones a los trabajadores que lleguen a la edad del retiro laboral.
Como han advertido diferentes sectores sensatos de la sociedad dominicana, retornar a un sistema de reparto en lugar de la capitalización individual,
equivale a una locura que sólo cabe en la mente de quien ha perdido la más mínima noción de lo que es el país, sus instituciones y el interés general que debe prevalecer por encima de cualquier proyecto o apetencia personal.
El sistema de reparto ha fracasado en todos los países donde se ha implementado y aquí tenemos el desastroso ejemplo del descalabrado Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS), por lo que constituiría un grave error volver a repetir semejante esquema.
El sistema de reparto nació con la promulgación de la Ley 18-96 y con la creación del eliminado IDSS en el año 1962, el cual en las últimas décadas fue un pasivo institucional y laboral del Estado dominicano que conllevó grandes trabas al igual que la inadaptación al Sistema Dominicano de la Seguridad Social, bajo la Ley 87-01.
Waldo y el CMD saben muy bien que esa fue una historia que jamás debería repetirse y, por ende, nadie logra explicarse en su sano juicio, cómo semejante dislate puede emitir a la opinión pública un planteamiento que raya en disparate y por demás una irresponsabilidad de un gremio que está llamado a cumplir una alta función de servicio social y humano al país y sus instituciones más representativas..
En consecuencia, es de esperar que Waldo retire tal propuesta y de lo contrario que sea llamado a capítulo por sus compañeros dirigentes del CMD, porque a ellos les corresponde reencauzar los pasos públicos del gremio, porque su presidente no puede dirigirlo como si fuera dueño absoluto.
El sistema de reparto amparado bajo la responsabilidad del Estado dominicano en la Ley 18-96 cumplió su un rol para los trabajadores dominicana, en especial para los sectores de la construcción, cañeros y zonas francas a lo largo de más de cuarenta años.
Pero como todo en la vida debe actualizarse, entonces nació el Sistema Dominicano de la Seguridad Social y con ello el sistema de capitalización individual para que los trabajadores puedan aportar a un sistema que garantizaría pensiones adaptadas a los aportes individuales.
Por: Joel Rodríguez
Presidente Asociación Afiliados a la Seguridad Social

