El rol del Gobierno se interpreta a conveniencia desde los diversos sectores de la sociedad, muchos de los cuales claman por calidad y sobriedad en el gasto público cuando la inversión corresponde a otros, pero si es para beneficio propio entonces promueven rumba abierta con el dinero de los contribuyentes.
Es el caso de la Liga Dominicana de de Béisbol (Lidom), que junto a las directivas de los equipos Tigres del Licey y Leones del Escogido ha solicitado al Poder Ejecutivo la construcción de un nuevo estadio de pelota en los terrenos del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, según afirmó ayer el ministro de Obras Públicas.
Gonzalo Castillo ha dicho que esa obra conllevaría una inversión importante que tendría que hacer el Gobierno, aunque no cree probable que se realice en el corto plazo, pero lo que llama la atención es que desde una iniciativa privada se solicite al Estado construir un parque de béisbol para beneficiar la expansión de un negocio.
Como si fuera poco se sugiere que ese estadio se levante en terrenos del Estadio Olímpico, en el polígono comprendido entre las avenidas Maximo Gómez, 27 de Febrero, John F. Kennedy y Ortega y Gasset, lo que supondría desmantelar instalaciones deportivas que operan desde hace 45 años.
En Estados Unidos y en todo el mundo, el sector privado construye estadios de béisbol, fútbol y de otras disciplinas que se convierten en sedes de sus equipos profesionales y cuyas inversiones se reditúan con las taquillas, cantinas, publicidad y derechos de transmisión.
El Gobierno tiene la obligación de promover los deportes aficionados para lo cual se requiere la construcción de modestas instalaciones en todo el territorio nacional, pero llora ante la presencia de Dios que las autoridades se tiren encima el costo de construcción de un estadio con las especificaciones de un parque de Grandes Ligas.
La Lidom y los seis equipos que componen ese consorcio empresarial deberían agenciarse inversionistas nacionales o extranjeros que participen en el financiamiento de esa obra, que no debería levantarse en terrenos donde operan instalaciones que promueven el deporte aficionado. Es claro que el dinero público no sobran para propósitos particulares.
El ministro González, al comparecer como invitado especial al almuerzo semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio reveló que el Gobierno reconstruirá el Palco de Prensa del Estadio Quisqueya destruido por un incendio, donde ya se invirtieron 20 millones de pesos, dinero que debería ser restituido al erario por La Liga y los equipos.

