Mundo

Una muchedumbre emocionada asiste al histórico adiós del Papa

Una muchedumbre emocionada asiste al histórico adiós del Papa

CASTELGANDOLFO, Italia, (AFP) – Una muchedumbre emocionada asistió este jueves al histórico adiós del Papa desde el balcón de la residencia veraniega pontificia de Castelgandolfo, desde donde Benedicto XVI se despidió de su pontificado.

   «Seré un simple peregrino», confesó Benedicto XVI ante miles de personas que lo despedían y lo aclamaban, abrumados al presenciar un momento irrepetible.

   «Ya no seré Papa, sino un simple peregrino que se encamina para su última etapa del peregrinaje en esta tierra», afirmó desde el balcón de la residencia papal, en su último mensaje a los católicos como pontífice.

   Los habitantes de la pequeña ciudad medieval al sur de Roma, donde residirá «el Papa emérito Benedicto XVI» en los próximos dos meses, antes de retirarse en un monasterio de clausura en el Vaticano, organizaron un adiós simple y cariñoso, con pancartas y banderas.

   «Gracias, gracias de corazón», clamó el Papa antes de que los guardias suizos cerraran a sus espaldas las grandes puertas de la residencia veraniega en una ceremonia inédita transmitida en directo por televisión.

   El adiós histórico del Papa, que abre una nueva etapa de la historia reciente de la Iglesia milenaria, será recordado en todo el mundo.

   «Lo encontré muy, pero muy, agotado y cansado», contó la alcaldesa de Castelgandolfo, Milvia Monachesi, tras recibirlo en la pequeña localidad donde solía pasar la temporada de vacaciones y que le recuerda a su Alemania natal. 

   «Viva el Papa», «Viva el Papa» gritaba la gente mientras lo aplaudía.

   En su última aparición pública cometió un lapsus: «ya no soy Papa», dijo tras lo cual rectificó para hablar en futuro.

   «Todo pasó muy rápido. Ha sido una felicidad poderlo ver, pero también da tristeza saber que va a ser la última vez», resumió Giuseppina, de 23 años, con lágrimas en los ojos.

   «Para nosotros es muy indicativo que haya escogido esta ciudad para su último adiós», confesó Patrizia Gasperini, que trabaja en una de las tiendas turísticas del turístico pueblo.

   «Gracias Benedetto, estamos contigo», reza la pancarta que la gente desplegó en la plaza para agradecerle que se haya despedido desde ese rincón entre montañas y lagos.

   «Hemos descubierto detrás de ese hombre frío a una persona honesta. Que es capaz de hablar de las aguas agitadas de su papado y creo que ahora debe contar lo que sabe», comentó Veronica Radoi, de 30 años, desde su restaurante.

   «Es un hombre bueno, pero su papado fue horrible, difícil», comentó la joven resumiendo el sentimiento de una parte de los católicos.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación