En menos de 48 horas, cuatro personas perecieron en accidentes provocados por motociclistas que realizan carreras de velocidad o “calibran” sus vehículos en avenidas y autopistas, rituales de muerte que se escenifican en las narices de las autoridades.
En la autopista Las Américas, en el tramo comprendido entre La Caleta y Andrés, Boca Chica, murieron una señora de 75 años y una joven de 21, atropelladas por sendas motocicletas, uno de cuyos conductores participaban en una competencia y el otro que realizaba acrobacias.
Otro transeúnte, de 74 años, murió embestido por un motociclista desaforado en una vía del Ingenio Quisqueya y la cuarta víctima, un camarógrafo, falleció al ser impactada su motocicleta por otra conducido por un desaprensivo que participaba en una carrera de motos en San Cristóbal.
Con inusitada frecuencia motociclistas participan en competencias de velocidad que se organizan en vías de gran circulación, como las autopistas Duarte, Las Américas, 6 de Noviembre, Sánchez y en avenidas como la 27 de Febrero y Luperón, con frecuente ocurrencia de accidentes que provocan muertos y heridos.
Son muchos los desaprensivos que conduciendo a gran velocidad “se acuestan” sobre sus motos o las conducen en un solo neumático, la “calibran”, lo que pone en peligro no solo sus vidas, sino las de conductores, pasajeros y peatones.
Se sabe que en esas locas carreras se realizan apuestas de miles de pesos sin que en los lugares donde se escenifican se encuentre una patrulla policial o un agente de tránsito ni para remedio.
Se cuentan por decenas los muertos y heridos en accidentes provocados por velocistas y acróbatas que montan sus pistas y circos en autopistas y vías expreso, pero no se conoce de ningún esfuerzo serio de las autoridades por frenar esas malsanas prácticas.
Además del terror que imponen las patanas, camiones, guaguas “voladoras”, y carros del concho, las calles, avenidas y autopistas son también escenario para locas carreras de motociclistas o espectáculos de acróbatas. Es poco lo que falta para alcanzar que el país se convierta en una selva.

