Este año, que ya está en sus últimas semanas, se ha caracterizado por los vaivenes de las economías desarrolladas debido a los tambaleos de Europa, y es probable que el desenlace de ello quede por definirse para el año que viene. Sin embargo, será por la movilización de millones de personas alrededor del mundo contra sus gobiernos, políticos y las clases económicas mejor posicionadas que el 2011 será recordado en el mañana. Quizás este sea el año que lo comenzó todo.
Los ocupantes en Estados Unidos, los indignados en España, los que protestaron porque se puede en Londres, sumados a movimientos similares a lo largo de toda Europa, en especial en Grecia, dominaron los titulares en todos los periódicos del mundo inspirados por lo que empezó con la Primavera Arabe. Y es esta última la que quizás se merezca llevar todos los laureles.
A pesar de las calamidades económicas en el mundo pobre en la primera mitad del año con los altos precios del petróleo y los alimentos, y la recaída del mundo rico por la crisis de la deuda soberana en Europa, ciertamente este ha sido un año para celebrar la libertad. Tunez, Egipto, Líbano, Kuwait y Yemen pusieron fin a décadas de dictaduras, Siria todavía sigue en la ruta. Para la primavera del 2012 cuando inicien las celebraciones de lo logrado este año, se podrían desencadenar movimientos adicionales en el Medio Oriente contra algunas dictaduras que aún persisten.
Aún queda mucho por hacer en términos de libertades. Este año vio morir a Osama Bin Laden, Muammar Gadhafi y finalmente a Kim Yong-Il, en lo que debe significar un período de mucha actividad para el infierno. Pero la muerte de estos no necesariamente implica el final feliz para la gente a la que han sometido a décadas de terror.
El triste espectáculo de ver a miles de Norcoreanos llorar por el querido líder es un claro recuerdo que todavía países como Corea del Norte pudieran estar muy lejos de lograr sus libertades plenas. Lo triste no eran los sollozos, lo triste era ver el control reflejado en los rostros inertes en las filas para romper en llanto frente a las estatuas, y ver como luego al terminar secaban sus lágrimas y volvían a los rostros inertes, y esto repetido una y otra vez, ola tras ola de norcoreanos. Aún en su muerte, Kim Yong Il refleja el deshumanizante mundo por él creado. No muy distinto viene ocurriendo en el Medio Oriente para muchos que siguen todavía hoy en su lucha.
La persistencia de las protestas en Medio Oriente, la supervivencia de los ocupantes en Estados Unidos y la incertidumbre económica en Europa, indican un mundo en plena transición donde a medio plazo nada luce definido. El 2012, olvidándonos de los calendarios mayas y las profesías del fin del mundo, ciertamente apunta a ser un año sumamente interesante.

