Actualidad

Ven beneficioso nuevo modelo penitenciario  se aplica en Rafey, Santiago

Ven beneficioso nuevo modelo penitenciario  se aplica en Rafey, Santiago

SANTIAGO.   La condición de presa no sólo ha variado en el concepto mismo de la palabra, en lo que se refiere al Centro de Corrección y Rehabilitación de Rafey-Mujeres, sino que el cambio radical que se percibe allí también tiene que ver con el trato que reciben las internas, que ahora es más humano y digno.

 Gracias al trabajo que viene desplegando en ese recinto un grupo de hombres y mujeres con el respaldo de varias instituciones públicas y privadas, desde que se produjo su inauguración, en febrero del 2006, las cosas han cambiado para las 68 mujeres internas, de las cuales 42 cumplen condenas y 26 son preventivas, y esa situación se proyecta hacia el futuro.

 El mayor porcentaje de delitos cometidos por las internas es el de violación a la ley de drogas, por lo que están encerradas 44 de ellas. La segunda mayor cantidad es por homicidios, registrándose 12 casos.

 Y es que el nuevo modelo penitenciario, cuyo proceso de desarrollo ha sido implementado en los últimos años por el procurador general de la República, Radhamés Jiménez Peña, permite que el diario vivir del grupo, entre las que hay ocho extranjeras, sea más llevadero.

Las autoridades penitenciarias, gracias fundamentalmente a las enseñanzas académicas de algunas de las propias internas y de entidades como el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) han logrado transformar ese lugar, convirtiéndolo en un centro de regeneración, donde sus ocupantes se preparan para reinsertarse en la sociedad.

Allí  se ofrecen los más variados servicios al grupo recluido, entre ellos asistencia legal, psicología, medicina general, suministro de bienes y servicios de primera necesidad, ginecología, biblioteca,  asistencia social y odontología, además del adecuado y oportuno transporte de ellas a los tribunales.

Yeny Hernández Rosario, directora del Centro, relató que las internas tienen oportunidad de beneficiarse de actividades formativas.

De ahí  que aprovechan el tiempo aprendiendo a leer y escribir, sembrando y cosechando hortalizas en el perímetro penitenciario, además de que reciben cursos de auxiliares de belleza, fabricantes de velones, bisutería, lencería, bocadillos y costura.

La incursión en los aspectos culturales también forman parte del diario vivir de ellas, hasta el extremo de que formaron dos grupos, uno de folklore y otro de teatro, al tiempo que se desarrollan los cursos de bordados, pintura, manualidades, artesanía en barro y tejido.

 Como la práctica de los deportes no debe faltar en un conglomerado humano de esa característica, las mujeres tienen equipos de baloncesto y volibol. Otras participan en torneos de dominó.

Los cambios en las diferentes estructuras del recinto se ponen de manifiesto por doquier y son perceptibles sin mucho esfuerzo por el visitante. En las cerdas hay camas de tres niveles, con sus respectivos armarios.

Desde que comenzó  a operar el Centro de Rafey-Mujeres, cuatro de ellas han dado a luz allí, entre ellas dos extranjeras. Y Carlos Emmanuel Corona, de año y medio, hijo de Bianny Corona, acusada de secuestrar un nieto del rector de la Universidad Abierta para Adultos, se ha convertido en una especie de mascota en el recinto.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación