Dos obispos de la región Noroeste consideraron este martes que el auge de la delincuencia, crímenes, desigualdades sociales, injusticias, robos y corrupción no permiten la paz ni la tranquilidad en el país.
Monseñor Diómedes Espinal de León, titular de la diócesis Mao-Montecristi, y el obispo emérito, Tomás Abreu Herrera, abogaron por la unidad familiar y el rescate de los valores morales para enfrentar los males que agobian a toda la sociedad dominicana.
Espinal de León criticó que a pesar de que los obispos advertían y denunciaban el clima de inseguridad, violencia, sicariato y delincuencia en país, las autoridades hacían caso omiso.
Expresó que en el país se ha perdido el sentido de la justicia, deplorando que la falta de vivienda para todos, de alimentos, educación, falta de salud.
El obispo emérito Abreu Herrera atribuyó el auge de la violencia y la criminalidad que arropa al país a la pérdida de valores humanos y cristianos, la desintegración familiar y otros flagelos que calificó de satánicos.
Donde hay tantas desigualdades, robos, corrupción; los pobres cada día son más pobres y los ricos más ricos; todo se centra en una o dos ciudades, nuestras gentes pobre del campo está olvidada y no tiene camino, es difícil que tengamos paz en esas condiciones, adujo Espinal de León.
Agregó que un campesino que no tiene un camino vecinal por donde transportar los frutos que produce en base a sacrificios no puede tener paz.
Cuando vemos que hay muchos inocentes encarcelados y muchos culpables en las calles, no podemos tener paz, cuando tenemos una justicia que no es justicia, que se deja sobornar y está comprada por el partidismo y la milicia, entonces no puede haber paz, dijo.
Abreu declaró que el mundo está dominado por el demonio, y por eso los tantos crímenes y tanta violencia, porque los valores humanos y cristianos se han perdido o se están perdiendo y la familia se desmorona por el materialismo rampante que quiere arrollarlo todo.
Espinal dijo que uno de los males de la sociedad es el enriquecimiento rápido y fácil que lleva a mucha gente a delinquir.
