La Ley de Partidos Políticos reclamada por amplios sectores sociales tendría que esperar su aprobación por el Congreso a que pasen las elecciones presidenciales, porque la coyuntura política actual parecería que no le favorece.
Eso se desprende de las declaraciones del presidente de la Cámara de Diputados, licenciado Abel Martínez Durán, de la inconveniencia de aprobar esa iniciativa ahora, porque podría contaminarse por las pasiones políticas.
Además, por el enfrentamiento que mantienen los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Dominicano (PRD) y sus candidatos presidenciales, licenciado Danilo Medina e ingeniero agrónomo Hipólito Mejía.
Los legisladores oficialistas no tendrían interés en que esa pieza, que regularía las actividades políticas, el uso de los recursos del Estado, así como la publicidad, se apruebe ahora.
La oposición acusa al PLD de utilizar los fondos del Estado para favorecer al licenciado Medina. Esto es negado por los acusados.
Los oficialistas le enrostran al PRD que tuvo la oportunidad de aprobar una Ley de Partidos Políticos cuando controlaban de manera absoluta el Congreso Nacional y no lo hicieron.
Señalan que los perredeístas sólo se acuerdan del conocimiento de esa pieza cuando están en la oposición y que una vez en el gobierno lo olvidan.
La Ley de Partidos Políticos tiene más de 10 años en el Congreso, en versiones diferentes sometidas por entidades de la sociedad civil y legisladores.
La nueva Ley de Partidos que cursa en las cámaras legislativas fue consensuada en más de un 90 por ciento por los partidos y los legisladores, a mediados del pasado año, en un seminario internacional que auspiciaron la Junta Central Electoral (JCE) y el Congreso.
Los legisladores se habrían comprometido a que esa iniciativa sería aprobada antes de diciembre. Los intereses partidarios lo impidieron.
Organizaciones de la sociedad civil, empresariales y sindicales han destacado la necesidad de la aprobación de la referida pieza, para evitar que el narcotráfico se apodere de los partidos políticos.
La regulación del tiempo de campaña para que el país no viva constantemente en marchas, caravanas y proselitismo político que en ocasiones provoca una disminución de la producción.
Además, que las costosas campañas impiden que personas con prestigio y que carezcan de grandes recursos económicos puedan aspirar a un puesto electivo.
El costo promedio de una campaña política en busca de una diputación conlleva una inversión superior a los cinco millones de pesos, es decir que para aspirar hay que ser millonario.
Esa situación, entienden analistas, es la que ha llevado a la actividad, en parte, a la degradación de la política porque una persona que ha trabajado honradamente no puede destinar los recursos acumulados durante años en busca de una curul.
UN APUNTE
Debates
La Ley de Partidos instituye que los candidatos presidenciales estarán obligados a participar en debates públicos televisados sobre sus programas de gobierno, y limita el tiempo de campaña.

