SAMANA. La situación de las personas que viven con el VIH ha adquirido una nueva perspectiva: aquella que demuestra que se trata de una condición de salud que se controla perfectamente con la administración de medicamentos anti-retrovirales, actualmente disponibles y gratuitos.
El mejor ejemplo del cambio de paradigmas respecto a quienes tienen el virus es el caso de Paula Flores Quiroz , quien siendo positiva al virus, se casó con Henry Fermín García y quienes han procreado, tomando las medidas de bio-seguridad adecuadas y aplicando la Terapia de Detención de la Transmisión Vertical del Virus, a Anny Dayanara Fermín Flores, niña maravillosa que ya tiene cuatro años y que es totalmente negativa, a esta condición de salud.
Somos una pareja feliz que se ha manejado rechazando el prejuicio que genera esta condición y demostramos que una pareja puede desarrollarse con completa normalidad, siempre que se tomen las medidas de lugar, dice Paula, una de las dirigentes de la naciente organización Lluvia de Bendiciones, proclamada ayer en el salón de actos del Ayuntamiento de Samaná.
Ella es VIH positivo desde hace cinco años y antes de serlo tuvo una niña sana que hoy tiene 11 años.
Al contraer el virus (que no es la enfermedad del sida como se confunde actualmente y como incluso lo difunden algunos medios de comunicación a los que falta un poco de conocimiento para establecer la diferencia) Paula logró que el milagro del amor renaciera en su vida. Encontró a un hombre que se atrevió a dar el paso, a entenderla como una mujer admirable y a establecer una relación de pareja, probablemente una de las pocas que hay en el país en esas condiciones, que han validado el derecho a la plena sexualidad de esa mujer, hoy feliz madre de una niña de cuatro años que es normal en todos los aspectos de su vida.
¿Cómo se logró?
La pareja lo primero que hizo fue ser transparente en torno a la realidad: Henry fue informado por Paula que vivía con el virus. Él lo entendió, lo aceptó y decidió casarse con ella. Ella recibe sus medicamentos anti-retrovirales gratuitamente, aportados por el Fondo Mundial, por medio del Consejo Nacional del VIH y el Sida, desde la época en que era Copresida, dirigido por Gustavo Rojas.
La pareja, orientada por médicos, se propuso tener una criatura, a la que se le garantiza la salud mediante la aplicación de medicamentos que impiden la transmisión del virus en el vientre de su madre.
Lluvia de Bendiciones
Ayer, durante un acto sencillo, fue anunciada la fundación de la organización Lluvia de Bendiciones, gestada por Olga Moquete, una abogada que había participado en los operativos de detección del virus que hizo el Despacho de la Primera Dama, que entonces dirigía Margarita Cedeño de Fernández, con los que se determinó que en Samaná había 338 casos del virus.
Decidió que se diera seguimiento y apoyo y comenzó a reunir a las personas más activas de esa condición para fundar una organización.
La abogada samanense se encuentra hoy satisfecha por la acogida que tuvo la idea. Su teléfono es 809 914 4933.
EL DATO
338 personas
viven con VIH en Samaná. 333 están en tratamiento anti-retroviral, de las cuales cinco son niños y 143 están en seguimiento.
UN APUNTE
Contra el discrimen
Olga Moquete, la primera gestora de Lluvia de Bendiciones, denuncia que todavía en Samaná y el resto del país se les niega sus derechos a las personas que viven con VIH. Reconoce que las autoridades médicas regionales, a nivel de su dirección y parte del personal, no es así.
No podemos aceptar como normal el discrimen, dijo.

