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¿Vencerá el odio?

¿Vencerá el odio?

Ramón Rodríguez

Ramón Rodríguez  centrodeidiomaswashington@gmail.com

Sería una insigne ingenuidad, pensar que la ciencia política se fundamenta en los conceptos de odio, amor y compasión. Sin embargo, los pueblos en regímenes democráticos como el nuestro, no manejan conceptos, pero sí tienen el instinto para saber quienes obran correctamente en los momentos de crisis y quienes parpadean en tiempos estelares de la historia. Quienes se han creído más inteligentes que los pueblos, siempre terminan olvidados y despretigiados para toda la eternidad de las eternidades. La pandemia que nos afecta, requiere de la unidad de nuestro liderazgo nacional y a la vista del pueblo, eso no ha sucedido. No nos llamemos a engaños, sólo habrá un tema a discutir en las próximas elecciones generales: el manejo ante la crisis de la pandemia, Covid 19.

Los dominicanos aspiran a una sola mesa, donde nuestros actores políticos y la sociedad civil, unifiquen criterios y formulen una sola estratagia.
La esperanza siempre será un antídoto al sufrimiento, al pesimismo y todavía, el pueblo dominicano está a la espera de ver una conferencia de prensa con el presidente Danilo Medina, como máximo líder de la nación, Leonel Fernández e Hipólito Mejía, en condición de expresidentes de la República, Gonzalo Castillo y Luis Abinader.
Hasta que el pueblo no perciba que existe una lucha sincera para derrotar a este enemigo invisible, pero poderoso, no habrá tranquilidad en la patria de Duarte y Tomasina de la Cruz.
Es deshonesto buscar gloria personal a costa de cientos de cadáveres y miles de dominicanos hermanos afectados del Covid 19. Es innegable que el presidente Danilo Medina y su gobierno hacen un loable esfuerzo, los principales candidatos presidenciales: Gonzalo Castillo, Leonel Fernández y Luis Abinader han dado inequívoca muestra de solidaridad, pero el pueblo no percibe sinceridad. Digámoslo más claramente: muchos dominicanos entienden que es una lucha en busca de votos y la única forma de desmentir esta creencia que se generaliza, es aglutinando a todas las fuerzas de la nación en una misma dirección.
Desde este rincón de Villa Juana, sólo puedo agregar a esa mesa de discusión: que la paz de los corazones siempre empieza por el estómago y que las cosas hay que hacerlas bien, pues toda obra humana es transitoria y pequeña.

El Nacional

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