Reportajes


Vendedores ambulantes convierten semáforos en tienda por departamentos

<STRONG><BR></STRONG>Vendedores ambulantes convierten semáforos en tienda por departamentos

SANTIAGO.  Noventa segundos son suficientes para que cientos de ciudadanos lleven a cabo sus respectivos trabajos informales en las  avenidas más transitadas de esta ciudad.

La luz roja del semáforo  les da “luz verde”  a estos informales  para ofrecer a los conductores sus flores, golosinas, tarjetas para llamadas de celulares, periódicos e incluso limpiarles   los vidrios a los vehículos.

En cambio otros no desaprovechan la oportunidad para pedir monedas que supuestamente usarán en la compra de medicamentos.

Poncho es uno de los dominicanos para quien el semáforo más que una señal de tránsito es el medio que le ha facilitado su trabajo al reunir las personas por un par de minutos que aprovecha para venderles sus golosinas, sin tener que andar de arriba abajo  la ciudad bajo un sol que parece eterno.

 Vender en el semáforo es  una ventaja obvia para él debido a que solo tiene una pierna.

Un personaje

Poncho, quien  tiene siete anos realizando este trabajo, dijo que se siente contento porque es conocido como el vendedor de golosinas del semáforo de la avenida Juan Pablo Duarte que regala una sonrisa a quien le compra y aquel que no lo hace también.

En  el semáforo, que es su lugar de trabajo, Poncho nos cuenta que convergen distintas personalidades de vendedores, pero todos comparten el deseo de ganarse la vida “sin hacer lo mal hecho” y la rapidez con que tienen que desenvolverse en noventa segundos.

“Es como si te regalaran noventa segundos que tienes que aprovechar al máximo; no puedes descuidarte, sino mantenerte atento esperando la señal”, explica este hombre de 45 anos de edad.

Hace énfasis en que para él y los demás trabajadores informales que laboran en la avenida Juan Pablo Duarte,  el semáforo no es exclusivamente una señal de tránsito, sino el medio que les ha propiciado empleos a decenas  de personas.

Lo único que Poncho no permitió fue que le retratasen porque prefiere, a pesar de que lo ven todos los días, “no ser famoso, (como sería) si me ponen en el periódico”.

Te los encuentra también aquí vendiendo perros, agua y hasta menudo para que los choferes de los carros públicos puedan devolver a sus pasajeros.

Si uno se detiene en las esquinas “calientes” o de gran circulación no podrá dejar de ver cómo la vida va tan acelerada y la cantidad de negocios que se realizan en estos lugares.

Los pedigüeños están a la luz de todos y hay quienes sencillamente suben el cristal y para ellos  la vida cambia en segundos.

Falta de empleo

Con el incremento del desempleo cada día son más los que usan las esquinas de cualquier ciudad para ofertar a conductores los más diversos productos.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación