La muerte del capitán de la Policía Gerónimo D’Oleo representa otro sonoro toque de atención para las autoridades sobre la incesante ola criminal que desde hace un buen tiempo se esparce por el territorio. D’Oleo resultó herido durante un asalto a un colmado de su propiedad en el sector Los Prados, de San Luis, durante el cual fue abatido a balazos su padre Luis González D’Oleo, de 80 años.
En el asalto, que para algunos miembros de la familia resulta muy extraño, también fueron heridos el segundo teniente de la Policía, Víctor Manuel D’Oleo, y Daulin D’Oleo Madé, mientras una turba linchó a uno de los presuntos atacantes identificados como Oscar Belén Romero, a quien acompañaría el raso Nicolás Madé Ramírez y Johnkey Peña Olivero.
Tanto el suceso como el robo a la residencia del general Rohmmel López, en Arroyo Hondo, son para que nadie se sienta seguro frente a la criminalidad y la delincuencia. Lo mejor es no engañarse con falsas lecturas y ver el problema en su justa dimensión.

