Si la Asociación Dominicana de Profesores (ADP no estuviera tan politizada, podría ayudar bastante a enfrentar el problema de la violencia en las escuelas. Si bien el drama escapa a la enseñanza como tal no deja de ser un problema relacionado con la educación. Las escuelas son centros a los que se va no solo a aprender a sumar y restar, sino a educarse para la vida.
En la labor la familia, el entorno y las comunidades desempeñan un papel que tanto los maestros como las autoridades educativas han de conocer y tener muy presentes. Si la ADP estuviera más involucrada en la problemática educativa y no actuara únicamente como instrumento de intereses políticos la violencia en la escuela podría ser abordada desde una perspectiva más eficaz.
El caso de la niña que habría sido muerta a golpes por compañeros encierra más violencia social que propiamente escolar. Falla el sistema porque son casos que no deben ocurrir entre alumnos en la escuela ni en ninguna otra parte.

