Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Quizás, esta maravillosa cantante brasileña, no haya querido verse obligada a celebrar estas Navidades, como ocurre en algunas ocasiones. Se fue, cogió sus alitas mágicas, esas que todos tenemos escondidas en algún lugar, se llevó su voz para deleitar a Dios, y subió a “ese único piso espiritual”, que es el Paraíso.

Cesária nació en Mindelo, en la isla de San Vicente del archipiélago de Cabo Verde, el 27 de agosto de 1941, en el seno de una familia de músicos, y falleció el pasado día 17, a causa de un fallo cardiorrespiratorio, con 70 años de edad. La pobreza estructural de su país, colonia portuguesa hasta el 1975, marcó su vida y su posición como artista. Coincidiendo con la independencia de su tierra natal, sufrió graves problemas económicos y se volvió alcohólica. Entonces dejó de cantar, a pesar de haber empezado a hacerlo, en público, desde los 16 años, sin haber tenido contacto con el circuito industrial de la música, pues decía que lo hacía para ahuyentar la tristeza. Fue apodada por algunos como «La reina de la morna», vocablo que alude a la relación de la música de Cabo Verde con el fado portugués, la modinha brasileña (forma de canción urbana de carácter amoroso), el tango argentino y el lamento angoleño.

Rescatada de su desidia, en los años ochenta, por el productor José da Silva, quien le abrió las puertas de París, siempre actuó descalza, una forma que consideraba como la representación de la miseria de su país  Por ello también se ganó el apodo de “La reina de los pies descalzos”.

La fama internacional le llegó en 1992 con “Miss Perfumado”, como expresión de la World Music. En el 2004 recibió un Grammy al Mejor Álbum de música contemporánea por “Voz de Amor” y en el 2009, el gobierno francés, donde tenía fijada su residencia, le entregó la medalla de la Legión de Honor.

En su última visita a Argentina, la cantante declaró (sic): “Todos en Cabo Verde sienten que represento al país y es una gran responsabilidad, porque estoy atravesando todas las fronteras con una música que es la de mi tierra”.

Actuó en los mejores teatros y auditorios de Miami, Hong Kong y Monte Carlo, desde China hasta Estados Unidos. También compartió grabaciones con Compay Segundo, Erykah Badu, Adriano Celentano, Goran Bregovic, Ryuichi Sakamoto, etcétera, y cantó con Caetano Veloso y Mariza. Llegó a vender más de cinco millones de discos, y sus canciones han sido pre mezcladas por distintos e internacionales DJ´s.

Evora se presentó, por última vez, en los escenarios en el mes de abril pasado, en París, pero, debido a su delicado estado de salud, canceló sus actividades para el resto del año.

En varias ocasiones la muerte la merodeó como, por ejemplo, en Australia, hace tres años, en la ciudad de Melbourne, tras concluir un concierto y sufrir un derrame cerebral. En mayo del 2010, en París, tuvo que ser intervenida, urgentemente, del corazón. Pero ella la venció y se despidió del mundo en su amada isla de San Vicente.

El Gobierno caboverdiano decretó un duelo nacional de 48 horas, tras su muerte. El presidente de la República, Jorge Carlos Fonseca, dijo que ella fue «una de las referencias mayores de la cultura de Cabo Verde».

El Nacional

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