Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Las cosas que pedimos al año nuevo
La mayoría de nosotros pedimos algo cuando cambia el año. Algunos lo hacemos antes de que acabe, en la fiesta de la noche del 31 de diciembre, otros, como yo sobre todo en este caso, ya entrado el mes de enero.
Suelen ser cosas materiales: una casa en propiedad, un sueldo más cuantioso, un automóvil, etcétera.

Pero también que una relación se consolide, que contraigamos matrimonio con esa persona tan especial con la que ya llevamos saliendo un tiempo, si no tenemos descendencia y la deseamos que por fin se nos conceda ese don, que alguno de nuestros hijos saque, por fin, su carrera o que, si tenemos uno en edad de rebeldía, comience a cambiar su actitud por una más positiva, la sanación de algún familiar o amigo querido que se encuentra enfermo…

En fin, hay tantas cosas por las que rezar, el que sea creyente (yo lo soy), o por pedir sin más sin saber a quién, que sería imposible para mí enumerarlas en estos momentos.

Yo suelo hacerlo en el mes de enero, meditando antes sobre lo que he conseguido, o lo que se ha producido en mi vida, durante el año anterior.

Pero, como dice el refrán “El hombre propone y Dios dispone”, este año me pilló interna en el hospital desde el día 12, debido a una contusión asaz fuerte en las costillas y una nueva fractura de vértebras.

Los dolores físicos que me colmaron, a pesar de los analgésicos, fueron tan fuertes, tan avasalladores, tan incontrolables, ya les digo a pesar de los fuertes calmantes que conseguían, a veces, aliviarlos un poco y otras nada en absoluto que, en los pocos instantes que me daban tregua, llegué a una conclusión: este año pediría a Dios la ausencia de dolor físico.

Pienso que, sin él, puedo lograr y disfrutar de cualquier cosa pero que si los padezco me es indiferente el obtenerlas. ¡Estoy convencida de ello!

De modo que, aunque ya estoy en mi casa, como los padecimientos no han remitido del todo, sigo pidiendo lo mismo a al Señor y a este Año Nuevo 2018: la ausencia del dolor físico.
Deseo que lo que hayan pedido ustedes, si es para bien, se les conceda. Al igual que le imploro a Dios que se me otorgue lo solicitado por mí.

El Nacional

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