El candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana ha tenido la dureza de cara de reunir a los dirigentes del Partido Reformista Social Cristiano en la propia sede de esa organización. Se trata de algo que realmente nunca se hizo.
Allí, en la casa de la avenida San Cristóbal, a la cual entró por la parte trasera según reportes de prensa- el licenciado Danilo Medina encabezó un pleno de dirigentes, como si fuera él, más que un miembro, el presidente de la fuerza política creada por el doctor Joaquín Balaguer.
En su empeño por salir del hoyo en el que lo coloca la preferencia electoral, Medina habló a los reformistas del oficialismo y bien nos parece que dijo algo interesante. Lo bueno que dijo es que el PRSC resulta determinante para los comicios del 20 de mayo.
En cierto modo tiene razón. Para ello, los auténticos seguidores del presidente Balaguer tomarán en cuenta quiénes son los que han humillado y dividido a su partido. Los reformistas no dudan de que el presidente Leonel Fernández y sus prosélitos, entre ellos Medina, se hayan burlado de su partido.
Los dirigentes que aspiran a preservar al PRSC como una fuerza capaz de incidir dignamente en la política nacional, han preferido pactar con Hipólito Mejía. De una organización poderosa que fue el Reformista en el pasado, el PLD le ha succionado el aliento para hacerla desaparecer.
Los que han pactado con Mejía comprenden que el candidato del Partido Revolucionario Dominicano respeta la organización del gallo colorado, porque así se lo prometió al doctor Balaguer, fenecido líder de la misma.
Es que un partido político no puede crecer, ni siquiera sobrevivir, si sus dirigentes y militantes no tienen independencia de criterio, es decir si se despojan de su voluntad para asumir la de otros. A eso han llevado los peledeístas a la alta dirigencia del PRSC.
La prensa reseñó que Medina dijo que el voto reformista puede hacer la diferencia en las próximas elecciones, por lo que les pidió que se mantengan leales a sus líderes y tengan fidelidad con su partido y el tiempo que les quede libre, dedíquenlo a mí.
Hay que admitir que la incursión del señor Medina en la sede del Partido Reformista es un abuso, una invasión. Pero permitirlo ha sido demostración de entreguismo y sumisión por parte del señor Morales Troncoso, un dependiente del presidente Fernández.
Pero también hay que admitir que el 20 de mayo, los verdaderos reformistas preferirán la salvaguarda de su partido. Y saben que esa opción sólo la tienen en Hipólito Mejía, quien se ha comprometido a preservar la organización colorada frente a la devoración morada.

