El pacto eléctrico no es acabado ni perfecto, pero la firma pone fin a prolongadas discusiones que no presagiaban el más absoluto consenso.
El ministro de Energía y Minas, Antonio Almonte, ha sido el primero en reconocer que con la suscripción del convenio, si bien lo definió como un paso de avance, la discusión no se ha cerrado.
Pero existían 212 puntos consensuados y solo 14 en los que no había acuerdo, lo sensato era cumplir sin más demora con un mandato constitucional.
Almonte garantizó que lo acordado ayudará a mejorar el régimen tarifario y bajar gradualmente los subsidios a la electricidad.
Como avance importante se consignó incorporar las auditorías a las distribuidoras y la licitación de energía, dos de las demandas del PRM. Otros aspectos se discutirán e incorporarán sobre la marcha. Lo importante ahora es que el pacto se ejecute.