Las vueltas que da la vida, sobre todo en el ejercicio del poder, son como un espejo en que cada funcionario o líder político debe mirarse mientras más elevada sea la posición en que se encuentre. Aunque hacen ola ejemplos que solo invitan a reflexionar, son ilustrativos casos como el del arrogante exprocurador Jean Alain Rodríguez, hoy en el foco de distintas controversias por las decisiones que asumió cuando desempeñaba el cargo, el temor que comunicó al Presidente sobre una supuesta trama contra su vida y por su frustrada salida al exterior.
Pero la fiscal del Distrito Nacional, Rosalba Ramos, quien está en el centro de una investigación a la que atribuye todo tipo de matices, menos institucionales, tampoco se queda atrás como muestra de una soberbia en la vida pública que la colocaba por encima del bien y del mal.
Cuando era “evaluada” para permanecer en la Suprema Corte, Miriam Germán Brito, la hoy procuradora general llegó a decirle a Jean Alain, por el acoso personal de que era víctima, que si la sesión del Consejo Nacional de la Magistratura hubiera sido de doble vía, también hablarían de él. Pero nada pasó como tampoco cuando Estados Unidos reveló a través de un informe que funcionarios civiles y militares protegían las operaciones del presunto capo César Emilio Peralta (César el Abusador). Cuando al final se decidió un operativo para capturarlo, hacía tiempo que el supuesto narcotraficante había dejado el limpio.
La denuncia de Jean Alain de una alegada conjura del empresario Ángel Rondón para eliminarlo porque lo vinculó con los sobornos de Odebrecht, más que crédito lo que ha recibido es burla.
La fiscal del Distrito Nacional, quien habría llegado al cargo bajo el manto de Jean Alain, ha apelado a la opinión pública, haciendo el papel de víctima, para defenderse de la investigación, nada rutinaria, sobre supuestas irregularidades en que ha incurrido, incluida la pesquisa sobre el caso de César el Abusador.
Tal vez buscando compasión se ha querellado por acoso laboral contra el inspector Juan Medina, quien se ha cuidado mucho de guardar las formas para evitar comentarios. Con todo, la magistrada ha tenido a su favor que en nada se ha mencionado el caso, todavía impune, de los dos venduteros abatidos en octubre de 2018 en los alrededores del mercado de la avenida Duarte, en Capotillo, durante un operativo protagonizado por agentes de la DNCD.
Rosalba Ramos y Jean Alain Rodríguez no son dos víctimas propiciatorias. Son dos ejemplos de un ejercicio con más apego a intereses particulares que institucionales. Y también dos ejemplos de que los cargos, por más encumbrados que sean, no garantizan inmunidad.
Por: Luis Pérez Casanova
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