COOPERSTOWN, Nueva York, EE.UU. AP. La mano derecha de Larry Walker tembló ligeramente mientras se acercaba para firmar el espacio donde se ubicará su placa en el Salón de la Fama del Béisbol. El pelotero retirado apenas empezaba a asimilar la realidad, un mes después de haber sido elegido.
“No parece real. Siento como si acabara de ganar la lotería”, comentó Walker el martes luego de un recorrido por el recinto de los inmortales del béisbol para prepararse a su exaltación en el verano.
“Estoy temblando un poco por dentro ahora mismo. Nada parece real. Sigo tratando de absorberlo. No ha pasado todavía. No sé cuándo sucederá. Quizás ocurra en julio. Quizás en las próximas horas. Simplemente no lo sé, pero es una locura pensar en lo que acabo de hacer”.
A los 53 años, Walker obtuvo el máximo honor de este deporte en enero, en su 10ma y última aparición en la papeleta de los periodistas. Recibió 304 votos, seis más del 75% que necesitaba, y será inducido el 26 de julio junto con el emblemático torpedero de los Yanquis de Nueva York Derek Jeter, el cátcher Ted Simmons y el exdirector de la asociación de jugadores Marvin Miller.
Oriundo de Maple Ridge, justo en las afueras de Vancouver, Walker se une al pitcher Ferguson Jenkins como los únicos jugadores nacidos en Canadá que son elegidos al Salón de la Fama, y eso es algo de lo cual está orgulloso.

