Articulistas Opinión

William Jana Tactuck: in memoriam

William Jana Tactuck: in memoriam

Ubi Rivas

William Salim Jana Tactuck se desmaterializó este septiembre 26-2023, y al trepar la inmensurable jalda hacia las potestades infinitas sin retorno, el deceso de este homo sapiens excepcional, concita al suscrito externar brevísimos juicios de valores, envueltos en una sentida plegaria, tan trémula, como abisal.

Traté muy de cerca por medio siglo a William Salím Jana Tactuck, ora como paciente, ora como contertulio, visitándole por muchos años cada domingo a partir de las diez a.m. en su residencia de Gascue, apenas 200 metros de la mía, comprobando reiteradamente, el brillante contertulio que era William, sus profundos saberes médicos, su dominio del escenario político, desgranando sus minucias con impecable exposición.
Y aprendí muchísimo.

Esa extraordinaria versatilidad de William desmenuzar cuanto tema exponía, lo condujo directo al universo de la comunicación a través del canal televisivo Carivisión, propiedad de su hermano afectivo Julio Hazim Risk, superbo trío compartido con José Israel Cuello Hernández.

La asombrosa capacidad expositiva de William, la identifiqué siempre con Guido Gómez Mazara, Francisco Javier García Fernández, Ramón Alburquerque, José Miguel Soto Jiménez, Hatuey se Camps, José Israel Cuello Hernández, Efraím Castillo Arredondo y José del Castillo Pichardo, auténticos riquísimos gurúes expositivos.

Médico clínico, reumatólogo, catedrático universitario, médico interno por 20 años de Cleveland Clinic de Ohio, donde por todo lo alto, con méritos de alta gama en ese areópago de lances, con el talento a escala genial, surgió un rugiente brotar sin burbujas de parpadeo en el tema que fuese, sin perder ni por un segundo la dinámica y conceptualización de lo tratado, explicando, enseñando, desgranando conocimientos, como la eterna e inexorable parsimonia de los árboles cuando en el otoño desnudan su atuendo.

Quasar y gema del insondable baúl insigne del genio.
Contertulio de vivencias imborrables, donde la sapiencia alternó con el humor congénito de los superdotados.
Inolvidable William Salim Jana Tactuk.

La imperdonable Parca, con su impenitente lóbrega guadaña, arrinconó a William, idéntico a como arrincona a todos los humanos, sin excepción, privándonos a todos de su fecundísimo efímero tránsito que llamamos vida.
Pero su impronta, reseña breve de su legado, pervivirá en la memoria de sus paisanos, por siempre.
Paz a sus restos mortales. Recuerdo a su primera esposa, María Rancier. Pésame a sus hijos Audrey y William.
Su viuda Wendy Cuevas.

¡Hasta los recovecos más profundos de la memoria y el tiempo, un por siempre, querido William! Fue una persona dotada de un talento excepcional, eso que los psiquiatras denominan genio, que eso fue cuanto fue y demostró sin oropeles, poses ni aguajes, William Salim Jana Tactuk, en el transcurso del plano terrenal que llamamos vida, en sus pletóricos 85 años de existir. Médico clínico excepcional,

Por: Ubi Rivas

ubirivas30@gmail.com

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación