HOUSTON. AP. Yu Darvish vio cómo la pelota se perdía, frustrando su posibilidad de lograr un juego perfecto. De inmediato sus compañeros de los Rangers de Texas le rodearon en el montículo para consolarlo.
Darvish estuvo a un out de lanzar un juego perfecto el martes por la noche, cuando el venezolano Marwin González conectó una roleta de sencillo que se coló entre las piernas del pitcher japonés y los Rangers de Texas vencieron 7-0 a los Astros de Houston.
El célebre diestro ponchó a 14 bateadores y parecía tener el control absoluto hasta que González bateó el primer pitcheo por el medio.
Darvish no pudo estirar el guante a tiempo y la bola se internó por el bosque central, pese a un intento desesperado del torpedero Elvis Andrus.
En ese momento, un solo pensamiento cruzó por la mente de Darvish.
Ahora puedo regresar al dugout, dijo, inexpresivo. Aunque tuviese un juego perfecto hoy, eso no se iba a traducir en tres o cinco victorias.
Es una victoria. Un triunfo es un triunfo, afirmó el lanzador nipón.

