Dolor del vecino



El paso del huracán Matthew por la vecindad de la isla Hispaniola dejó un saldo preliminar de cuatro muertos y deterioro en estructuras viales, pero también ese ciclón provocó severos daños en Haití, cuya secuela económica, migratoria, política y social afectará a República Dominicana.

Sin concluir todavía con el saldo de males, las autoridades haitianas e instituciones de socorro emplean el vocablo “devastador” para referirse a la magnitud de los destrozos provocados por el huracán, que incluye la muerte de cinco personas, y decenas de miles de damnificados.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha expresado preocupación por lo que ya se define como “catástrofe humanitaria en Haití”, tras el paso de Matthew, lo que agrava un dramático escenario de precariedades causado por el terremoto de 2010, que aún no se supera.

Se afirma que el ciclón devastó gran parte de la muy endeble estructura de producción agropecuaria haitiana, además de inhabilitar la mayoría de sus carreteras y caminos vecinales, lo que agrava la situación de miseria y exclusión en ese país.

En el lado dominicano, Matthew causó daños a puentes, carreteras, acueductos, tendido eléctrico y viviendas, pero también debe decirse que los embalses de las presas acumularon agua suficiente para generación de electricidad, suplir riego a cultivos y suministro de agua potable.

Los destrozos causados por el huracán Matthew en Haití provocarán un incremento en la migración ilegal a través de la frontera y un elevado riesgo de contaminación sanitaria, al incrementarse la amenaza de brotes de malaria, dengue y leptospirosis, entre otros males.

El paso del ciclón también causó la posposición de manera indefinida de las elecciones presidenciales en Haití que habían sido fijadas para este domingo, con lo que la reactivación de la Comisión Bilateral Domínico Haitiana cae en el limbo, y en el plano económico, el recrudecimiento del drama haitiano se expresaría en una disminución de las exportaciones dominicanas hacia ese destino.

Haití reclama y merece la solidaridad de la comunidad internacional para superar su situación de calamidad agravada por la devastación causada por el huracán Matthew. República Dominicana está compelida a sumarse a ese clamor porque también sufre en carne propia el dolor de sus vecinos.

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