El cortometraje 15 Minutos y la producción fuera de cámara que explica el proceso de filmación desde que fue una idea en la cabeza de José María Cabral, trasciende los marcos de lo cinematográfico y se expone como ejemplo de creatividad, trabajo voluntario y decisión de vencer todas las dificultades de todo empeño trascendente. El planteamiento fue simple: producir un largometraje en un género poco socorrido en el país: la acción, hacerlo de 15 minutos, con impactantes efectos especiales, con un elenco de primera categoría y todo sin dinero.
Cabral supo entusiasmar a sus amigos y colaboradores más cercanos y los involucró en un proyecto que marca un punto luminoso en el cine local.
El cortometraje desarrolla con agilidad y buen sentido de realización, la historia de un joven caracterizado por la vagancia productiva e intelectual. Se inician las acciones cuando su novia lo deja debido a que en la relación no ocurre nada y es previsiblemente aburrida.
Se destaca el inteligente manejo de cámara, la edición que es precisa y oportuna, las actuaciones honestas y apegadas a los perfiles de los personajes y la música de Pachy Carrasco, que apuntala la historia y la da cuerpo sonoro al discurso visual.
El fuera de cámara tiene, por su parte, un sello marcadamente agradable, humorístico y efectivo. Al salir de la premiere, algunos comentaron que aun cuando el corto es muy bueno, les agradó y disfrutaron más el fuera de cámara por su estructuración honesta e irónica.
La trama
Por una circunstancia el joven toma un teléfono que alguien ha dejado olvidado y se encuentra con una llamada de emergencia. Una niña explica que la casa se está quemando y que ella y su madre se encuentran atrapadas allí, recordando en lontananza la película celular, pero con su propia personalidad conceptual. El personaje que encarna Perozo decide actuar dando como resultado una carrera precipitada que terminará con un final sorprendente, ante la mirada de la novia que al principio lo había dejado aburrimiento.
Casi todo fue free
El encanto de esta producción no es exactamente cinematográfico, aun cuando como producto para el cine es sorprendente. Se trata del ejemplo que deja marcado un equipo humano cuando se propone una meta al parecer imposible. El corto de acción había costado cuando menos tres millones de pesos.

