El pasado sábado Julio C. celebraba el cumpleaños de un amigo en uno de los tantos drinks diseminados a lo largo de la avenida Isabel Aguiar, en Santo Domingo Norte, y como un espectador más dirigía su mirada a través del cristal que separa el exterior del interior del establecimiento donde los parroquianos disfrutaban de un show de stripper o bailarines eróticos.
Una stripper danzaba ante las miradas lujuriosas de los hombres que silbaban, aplaudían y lanzaban toda suerte de «piropos» a los atributos que se paseaban desnudos y frenéticos en el apretujado local.
De repente Julio C. abría más los ojos mientras preparaba la cámara de su blackberry para plasmar en una instantánea el momento. La stripper, con sorprendente agilidad, dio una voltereta y cayó de rodillas ante la bragueta de uno de los espectadores que antes le había colocado en su diminuta tanga un billete americano, y para sorpresa de todos le practicó sexo oral.
Un striptease o estriptís (del inglés strip (desnudar) + tease (engañar)) es un show, generalmente un baile y quien lo ejecuta se va quitando la ropa sensualmente ante los espectadores, sin llegar a la vulgaridad.
Quien realiza el striptease lo hace con lentitud y pone énfasis en el acto de desnudarse, aunque usa ropa adicional debajo de las primeras que se quita, con movimientos sensuales sugerentes, sólo quedando en prendas íntimas, nunca llegando al desnudo.
Sinembargo algunos negocios de diversión lo han tergiversado en busca de atraer más público, sin reparar en que están convirtiendo el drink en un prostíbulo cualquiera, revela el propietario y gerente de uno de estos negocios de diversión de la avenida Venezuela, en Santo Domingo Este, que pidió la omisión de su nombre.
Aquí no ha llegado esa moda, pero en Herrera y en otros puntos del Distrito Nacional lo están haciendo una costumbre. No se dan cuenta del daño que le están haciendo a todos los drinks, pueden llamarle como ellos quieran, pero eso es prostítución, además del mensaje distorsionado de lo que es un stripper, destacó.
Julio C. asegura que luego del show presentando por la mujer el pasado sábado en el drink de Herrera, ocurrió lo propio con otro stripper del sexo masculino. Terminado el show de la mujer, llegó un stripper, se acercó a una mesa ocupada por mujeres y dejó al descubierto su parte íntima.
EL DATO
Negocio redondo
La principal motivación que lleva a los bailarines eróticos a esta actividad es el dinero que ganan. Los dueños o gerentes de estos negocios ponen su regla. No emplean a los strippers, por el contrario, estos pagan un por ciento de lo que reciben de los parroquianos.

