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“Slumdog” lleva glamour momentáneo a barrios indios

<P>“Slumdog” lleva glamour momentáneo a barrios indios</P>

MUMBAI, India (AP).- Detrás de las vías del tren en Mumbai, un barrio se vistió de fiesta por primera vez en ocasión de la entrega del Oscar y por sus estrechos pasillos hubo una estridente celebración en honor a dos de sus héroes, donde se bailó al estilo de Bollywood y se escuchaban frecuentes chillidos de alegría.

   Cada vez que aparecía en la televisión la niña de ojos grandes que llama a este barrio su casa, sus amigos se quedaban embobados, sonreían, gritaban o bailaban.

   Rubina Ali, de 9 años, despuntó de la casucha con techo de aluminio que comparte con sus padres y seis hermanos en este barrio escuálido de Mumbai, a estrella de la película «Slumdog Millionaire», la gran ganadora de la ceremonia del Oscar este año.

   Su amigo y vecino, Azharuddin Mohammed Ismail, de 10 años, que también fue elegido para el filme, voló junto a ella a Los Angeles para ver cómo «Slumdog» se apoderó de ocho premios de la Academia, incluyendo el más preciado galardón: el de mejor película.

   Grupos de personas se arremolinaban frente a los pocos televisores del barrio y y solamente tomó unos pocos minutos para que se corriera la voz sobre la buena suerte que estaba teniendo la película.

   “Parece como si la felicidad estuviera callendo del cielo”, dijo Sohail Qureshi, un vecino que dijo haber visto crecer a Rubina.

   El barrio no podía estar más alejado de la ostentación de Hollywood, con sus limosinas y traje de alta costura.

   Azhar vive bajo una lona de plástico y cobijas enmohecidas. La casa de Rubina está asentada sobre un océano de basura. Los rieles sucios del tren y una atascada carretera forman los límites del barrio.

   Y mientras la ceremonia se realizaba del otro lado del mundo, varios grupos de periodistas descendieron al barrio. Trípodes para las cámaras de televisión se montaron sobre los pequeños charcos de aguas negras afuera de la casa de Rubina mientras filas de camiones con satélites se apostaban a las afueras de la zona.   

«Normalmente, nadie habla con nosotros y nadie viene hasta aquí, pero ahora todos saben que estamos aquí», señaló Mohammed Ismail, el padre de Azhar, frente al destello de las cámaras.   

La emoción del Oscar trajo un pequeño guiño del glamour de Hollywood a esta comunidad, pero éste desapareció el lunes casi inmediatamente después de que se anunciaran los ganadores.

El Nacional

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