La Batalla de los Sexos
La década de los años 70 en Estados Unidos fue una época convulsa, violenta y de grandes cambios.
En aquellos tiempos nos sólo tuvieron lugar la Guerra de Vietnam, la crisis de los rehenes en Irán o el escándalo Watergate que precipitó la renuncia del presidente Richard Nixon, sino también un partido de tenis que se constituyó en uno de los más memorables y significativos acontecimientos de aquel decenio, el cual estuvo lleno de controversias, expectativas y una enorme publicidad.
Se estima que unos 90 millones de espectadores alrededor del mundo vieron el encuentro por televisión, 50 millones de ellos solo en Estados Unidos, entre el antiguo campeón Bobby Riggs, de 55 años –a la sazón retirado de la competencia– y la número 1 del tenis femenino en aquel entonces, la hoy legenda Billie Jean King, de tan sólo 29 años.
Aunque hoy tenga visos de locura, el resultado de aquel partido sorprendió a muchos, sobre todo dentro sexo masculino. Aquella fue la época en la que se produjo un despertar en la conciencia colectiva de las mujeres, el feminismo floreció y el liberalismo explotó, al tal extremo que una de las más populares y exitosas películas del año 1972, era de carácter pornográfico y llevaba por título “Deep Throat”.
Pero aquel movimiento de liberación e igualdad de derechos no corrió solo. Los hombres, cuya representación se auto asignó el pintoresco y locuaz tenista Riggs –la filosofía operativa de estos podría resumirse en el postulado de que las mujeres solo podían desempeñarse con eficiencia en la cama y en la cocina– opusieron una ardua lucha.
La película La Batalla de los Sexos, sin embargo, no trata de educar a nadie ni de dejar un mensaje o de llegar más allá de donde sus posibilidades le permiten.
El film se centra fundamentalmente en la recreación de un hecho que traspasó las fronteras del deporte, y como consecuencia de ello o en parte debido al alud publicitario que recibió, y tambiéncomo un reflejo de la lucha por la igualdad que libraban las mujeres, se denominó “La Batalla de los Sexos”.
Todo es parte de un ‘show’ o de una chauvinista exhibición a la más grande escala que el bocazas de Riggs ha orquestado no exclusivamente para demostrar una vez más el ‘poderío’, la hombría y la ‘superioridad’ del hombre sobre la mujer, sino además para de paso hacerse él con unos pingues beneficios.

