WASHINGTON, District of Columbia, 20 Ago 2013 (AFP) – La necesidad de operadores que comanden aviones no pilotados, o drones, aumenta más velozmente que la capacidad de la Fuerza Aérea estadounidense para formarlos, un problema debido a la falta de voluntarios, constata un coronel de la propia fuerza en un estudio.
En el informe redactado por la Brookings Institution, un centro de reflexión en Washington, el coronel Bradley Hoagland explica el problema por las menores perspectivas de promoción que tienen quienes comandan drones respecto de los pilotos «tradicionales» y las agotadoras «exigencias operacionales».
Se suponía que en 2012 la Fuerza Aérea formaría a 1.129 pilotos «tradicionales» y a unos 150 que dirigirían desde tierra los Predators, Reapers y otros Global Hawk (drones). En lo que respecta a los primeros, se completó todo el cupo, pero sólo se llenó el 82% de los puestos destinados a los segundos «por falta de voluntarios», se lamenta el autor del trabajo.
La Fuerza Aérea estadounidense tenía a fines de 2012 1.300 «pilotos» de drones, que representaban 8,5% de toda la plantilla de pilotos, contra 3,3% en 2008. Disponía entonces de 152 Predators, 96 Reapers y 23 Global Hawk, para un total de 61 «patrullas de combate» (CAPs), según un informe del Pentágono.
La «patrulla de combate» constituye la unidad de medida para garantizar una cobertura de 24 horas sobre 24, los siete días de la semana, de una determinada zona por un avión teledirigido. Se necesitan de 3 a 4 drones para ello.
«El ritmo de crecimiento de las patrullas de combate es más rápido que la capacidad de la Fuerza Aérea para formar al personal», denuncia el coronel Hoagland.
Uno de los factores es la tasa de fracaso de la formación inicial «tres veces superior» a la de un piloto clásico; un tercio de los «pilotos» de drones abandona o es rechazado.
Otro causa es desde hace una década el ritmo de las operaciones. No deja tiempo a los operadores de drones para formarse en otras especialidades o para poder ascender de grado, lo que produce el sentimiento de que teledirigir conduce a una vía muerta, agrega el informe.
Estos últimos tienen una tasa de promoción al grado de mayor (comandante) 13% inferior a la de otros oficiales.
En febrero el Pentágono creó una medalla para las «realizaciones extraordinarias» de los comandantes de drones, que el coronel Hoagland consideró «un paso en la buena dirección». Pero dos meses más tarde el Pentágono dio marcha atrás ante la irritación que la iniciativa provocó entre las asociaciones de veteranos, que denunciaron las condecoraciones a los militares que no ponían su vida en juego.
