¿Qué Pasa?

A orillas del mar, bocanada fresca y fuerte de cine criollo

A orillas del mar, bocanada fresca y  fuerte de cine criollo

A la calidad y trayectoria del cine dominicano le convienen los retos del cine de arte, hecho a conciencia, ése que no piensa en primer lugar en la boletería y que persigue dejar conceptos en el marco de un cuidadoso montaje audiovisual que, al final del camino, es lo que habrá de permanecer cuando se haga balance y se pregunte a cada quien, en la industria, qué uso se dio a sus talentos.

Bladimir Abud sobrecogió anoche al público que asistió a la premiere de A Orillas del Mar, con una regia puesta en escena, que a más de un espectador condicionado por la edición relampagueante de cine de acción de extracción norteamericana, pareció lenta pero que en realidad desarrollaba el ritmo preciso de una obra de arte con intencióny sello de permanencia.

Con una fotografía que saca lo mejor de la naturaleza viva de Samaná, en sus contornos montañeses y su mar enmarcando el inicio de la historia, un universo sonoro que debe ser uno de los mejores logrados en el cine criollo y un concepto estudiado en su dirección de cámaras, A orillas del mar resulta una bocanada de aire fresco, un cine de estatura internacional y un ejemplo de coherencia de un director que tiene conciencia exacta de lo que es su papel como intérprete de su tiempo.

Vinculando el poder interpretativo de actores profesionales (Cheddy García, quien se lleva las palmas nueva vez como cariz dramático, Teo Terrero, que supera lo que hizo en La Gunguna, Richard Douglas y Antonio Melenciano, artísticamente creíbles y auténticos como los toscos pescadores

para rematar con una Lidia Ariza que el cine se había estado perdiendo, hasta ahora, junto al trabajo sorprendente de 10 actores naturales que nunca se había puesto delante de una cámara, Bladimir Abud ofrece una sinfonía cinematográfica de altos vuelos, encabezados por Sony Kelly, un adolescente samanense que aceptó la responsabilidad de ser eje conductor de la historia.

La cinta no es fácil de digerir por escenas muy crudas, utilizadas por el director para denunciar las condiciones de vida de los sectores urbanos más empobrecidos, para dar a conocer las aberraciones sexuales, el abuso infantil, el exceso en la brutalidad policial, y la doble moral enmascarada, sólo a veces, por los “ríos de agua viva”.

Un cine responsable y sin convenciones pre-establecidas que habla del ser nacional popular tal cual puede ser, como radica en su crueldad e injusticia. Un auto-retrato valiente y una perspectiva que ofrece justificación total de cuando el cine es reflejo y eco de nuestras miserias. Un poderoso mensaje para preguntarnos cuál es el modelo de familia al que se debe aspirar.

Un apunte

Festivales
El poderoso drama de Abud ha sido selección oficial del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana (2015), el Festival de Mar de Plata (Argentina) y el Festival Internacional de Cine de Curazao/Rotterdam. Es de Producciones Coral y se estrena este jueves 4 en Palacio del Cine.