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Abinader frente al problema haitiano

Abinader frente al problema haitiano

Alrededor de 250 mil extranjeros indocumentados fueron beneficiados a través del Plan de Regularización.

Pelegrin Castillo
pelegrincastillofnp@gmail.com
El Partido Revolucionario Moderno (PRM) en su programa de Gobierno se comprometió a procurar solución internacional a problemas de Haití en territorio haitiano.
El presidente electo Luis Abinader dijo varias veces que Haití es “hoy un Estado inviable” y que República Dominicana no puede hacerse cargo de sus problemas.
Son posiciones correctas que deben ser respaldadas… “Una cosa es llamar al diablo y otra es verlo llegar”: el problema de Haití, un estado fallido y abandonado por la comunidad internacional debe abordarse como lo que es: un serio problema internacional con graves implicaciones de seguridad nacional e internacional y República Dominicana debe unificarse para solucionarlo.
Sí como nación nos unimos y reclamamos al mundo y el continente una solución internacional a problemas de Haití en Haití, es solidaridad de la buena, y sobre todo, es defensa de nuestro interés nacional.
Luis Abinader y su equipo de gobierno tienen esa gran tarea por delante. Eso empieza por demostrar no hay solución en RD, que es el esquema perverso que viene montándose con insidia y persistencia.
Los dominicanos tenemos motivos sobrados para celebrar que derrotamos proyecto autoritario muy peligroso para las libertades y la democracia, por eso mismo no debemos olvidar a los demás pueblos hermanos de la región que están sometidos a crueles dictaduras.
El gran Caribe necesita cambios y un nuevo trato dentro de las relaciones hemisféricas. Cambiar esquema de relaciones con Haití es dejar de ser estado pivote, es resistir seguir siendo una zona de amortiguamiento de la crisis internacional que genera ese estado emblemático, colapsado y abandonado, pero es también renunciar al proyecto de administrar la crisis como estado protutor, abandonar la alocada idea de algunos de ser hegemónicos en la Isla.
Eso no funciona, aunque le convenga a algunos intereses oligárquicos antinacionales del este y el oeste insular.
La sentencia del Tribunal Constitucional 168/13 sobre nacionalidad es el escudo de la soberanía y la autodeterminación.
Algunos sectores políticos y sociales se opusieron, sin fundamento y sin ver todas las implicaciones del problema.
No hay apátridia, sí hay indocumentación, por culpa principalmente de Haití que no documenta a sus nacionales y que quiere que otros lo hagan.
Si algo hay que hacer con urgencia es depurar el plan de regularización del gobierno de Danilo Medina, que es lo más irregular e ilícito que pueda concebirse.
Otorgaron estatus migratorio a un cuarto de millón sin la documentación requerida, solo para complacer poderes extranjeros en violacion al artículo 3 de la Constitución.
Elemental
si la prioridad nacional es internacionalizar solución de los problemas de Haití en Haití, no tiene sentido permitir la imposición de la fórmula más peligrosa para anular o mediatizar la soberanía de RD e imponer una minoría nacional.
Debe resolverseel problema principal, histórico. Creo que en la política frente a Haiti y de cara a la comunidad internacional con relación a nuestro vecino, debemos esperar las acciones concretas del próximo gobierno.
Interés nacional
las circunstancias han cambiado en el mundo, el continente y la región. RD tiene más oportunidades de salirse de trampa mortal en que la han colocado, si actuamos con unidad y en función de nuestros intereses nacionales, no a partir de una visión ideológica, instrumentalizada, sesgada de los derechos humanos, como hacía el anterior gobierno norteamericano.
Sí el nuevo canciller Roberto Alvarez, diplomático preparado, estudioso y trabajador, a quien felicitamos por su designación, se concentra en lo fundamental del programa de gobierno de Luis Abinader y el PRM: internacionalizar la solución de los problemas Haití en Haití, tendrá enorme tarea por delante, la más grande y difícil.
RD apoyará gobierno
San Juan Pablo Il lo decía en Memoria e Identidad, y lo reiteró ante Asamblea General de la ONU: “no puede protegerse los derechos de las personas destruyéndo los derechos de las naciones”.
Si estos son destruidos se afectan los derechos de millones de personas, y las consecuencias son terribles, por los conflictos y guerras que generan.
En el programa exterior de Luis Abinader y el PRM han puesto énfasis en el rescate y defensa de la frontera, en su dominicanización, como manda la Constitución.
Si con Haití no hemos tenido problema mayores es por la irresponsable a la vez que lucrativa política “de dejar hacer y dejar pasar”. Esa política permisiva debe terminar para que RD sobreviva.
80 pasos ilegales
La Frontera es la piel del estado y debemos cuidarla. Recuerdo que en el gobierno del presidente Hipólito Mejía las relaciones comenzaron muy ajustadas a los planes de la fusión de facto, cuando se negoció en Quebec con Bush la adhesión al DR-CAFTA usando Haití como comodin.
Todo terminó muy mal: con el derrocamiento de un Jean Bertraind Aristide rebelado, al que se le dio jaque mate desde RD apoyado por EE. UU.
Durante el gobierno de Mejía, bajo influencia del sector haitianofilo del PRD se pretendió sustituir el proyecto de ley de migración que contaba con el visto bueno de la OIM por otro hípergarantista, de judicializacion del control migratorio, y no pudieron.
El mismo Senado perredeista pidió rechazarlo. Al final, se aprobó y promulgó la Ley de Migración y se reafirmó la nacionalidad el 15 de agosto del 2004, con apoyo de todas las fuerzas políticas y de todos los poderes públicos.
Su constitucionalidad fue ratificada por la Sentencia SCJ 9/2005, y luego reafirmada y ampliada por el Tribunal Constitucional en Sentencia 168/13.
Revertirlas es poco menos que imposible, sin destruir el Estado. Confiamos que en estos momentos tan críticos, extremos, se impondrá la prudencia y el buen juicio al servicio del mejor interés nacional, que precisa de la unidad nacional, así como de la justicia y el derecho internacional.

El Nacional

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