El expresidente Hipólito Mejía no comparecerá a la cita que le hizo para el 11 de enero el juez de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) que tiene a su cargo el conocimiento de la conciliación de la demanda que por difamación e injuria interpuso contra el senador Wilton Guerrero y el director del periódico El Caribe Osvaldo Santana.
Su abogado Julio Cury manifestó que Mejía no asistirá a la cita que le formuló en el día de ayer el magistrado Francisco Ortega, designado por la Suprema Corte de Justicia mediante resolución 6870/2012, del 7 de diciembre pasado, como juez conciliador de la acusación privada por difamación que presentó el exmandatario.
Cury argumentó que la citación hecha por el magistrado Ortega es una iniciativa que puede estar preñada de buenas intenciones, pero que no se corresponde con el procedimiento previsto para la instrucción de las acusaciones privadas.
Aseguró que en virtud del artículo 361 del Código Procesal Penal, lo procedente era convocar al exmandatario y a los imputados a una audiencia de conciliación a más tardar 10 días después de la fecha en que se admitió la acusación. Sin embargo, ya se venció ese plazo y en lugar de convocarnos a audiencia, se nos invita a asistir a su despacho sin precisarse con qué propósito, y de manera lacónica se consigna que es como paso previo a la audiencia de conciliación.
Expuso que la fase conciliatoria a cargo del juez del proceso o de cualquier otro mediador que se designe, es una decisión voluntaria que la víctima y los imputados asumen durante la audiencia de conciliación. Pero el juez carece de atribución para reunirse a puerta cerrada en su despacho con las partes; la ley manda a celebrar una audiencia solemne y pública, y si fracasa la tentativa de conciliación, debe ordenar apertura a juicio conforme al 305 del Código Procesal Penal. Nada más y nada menos, señaló Cury, quien junto al licenciado Jesús Féliz forma parte del Consejo de Defensa de Mejía.

