Ginebra. EFE. Las fuerzas gubernamentales libias usaron bombas de fragmentación al menos durante el asedio a la ciudad rebelde de Misrata, munición vendida por España en 2008 en una transacción legal.
Así lo afirmó hoy en Ginebra Steve Goose, presidente de la Junta de Gobierno de la Convención de Bombas de Fragmentación (CMC, en sus sigas en inglés), tratado que entró en vigor en 2010 tras ser ratificado por 58 países y que prohíbe la utilización de esas bombas y exige la destrucción de todo el arsenal.
Esas bombas contienen cientos de pequeños explosivos en su interior y cuando se lanzan pueden quedar algunas municiones sin explotar, lo que representa un peligro latente para el futuro en las zonas afectadas, ocasionando muertes y graves heridos aún tiempo después de terminado el conflicto.
El responsable de la CMC indicó que existen pruebas de que Libia empleo bombas de fragmentación en Misrata y probablemente en otras zonas del país, aunque no tienen informantes sobre el terreno que lo hayan confirmado en esos últimos casos.

