La cantidad de personas solicitando viajar a Haití a percatarse de la situación de sus familiares y allegados obligó a la Oficina Técnica del Transporte Terrestre (OTTT) a enviar un inspector a la parada de guagua instalada en las inmediaciones de la embajada de esa nación para acelerar los trámites que permitan la entrada de los vehículos a ese territorio, impactado por un terremoto el pasado martes.
A las 9:00 de la mañana, decenas de haitianos hacían filas en la sede de la embajada para solicitar los documentos que les permitan viajar a su país y regresar a territorio dominicano sin ningún inconveniente.
No obstante, no fue posible contactar a las autoridades haitianas en la República Dominicana para que explicaran qué solución están dando a la situación de sus conciudadanos que fueron sorprendidos por el terremoto sin sus documentos de viajes y que acuden en masa a la sede diplomática.
Mientras que, otros se quejan de que el precio del transporte terrestre hacia Haití se incrementó de R$D500 a RD$800, hecho que dificulta las posibilidades de viaje a muchos.
Obdulio Pascual, un conductor de guagua que lleva cinco años transportando pasajeros hacia la vecina isla, afirmó que el número de pasajeros creció significativamente y que cientos son transportados diariamente hacia Haití.
Esta situación sólo se comprara con la época de navidad, dijo.
Afirma que en situaciones normales la parada tiene una y dos guaguas en turno para salir, pero que ahora salen tres y cuatro.
Afirmó que la presencia de la inspectora de la OTTT en la zona, Angela Faña, permite agilizar la salida de los autobuses.
Muchas empresas, principalmente del área hotelera y de la construcción, otorgaron permisos a sus trabajadores haitianos para que viajen a constatar la situación de sus familiares.
Algunos, inclusive, tomaron la decisión de acompañar a sus trabajadores y ampliar su colaboración, en estos momentos de tribulaciones
Los viajeros llegan cargados de agua embotellada, alimentos enlatados, ropas y otras artículos para los familiares que dejaron en su país.
Al igual que en el pequeño Haití y otras zonas de la capital habitadas por haitianos, en el área de la embajada es evidente la angustia, la incertidumbre y la desesperación que embarga a esa laboriosa comunidad en torno al paradero de sus sus padres, sus cónyuges, sus hijos, sus amigos.
El principal problema es que no tenemos comunicación con nuestros familiares. De lo contrario, no tendríamos que viajar a ver qué pasa, asegura Edris Myrthil, un estudiante que trataba de poner en regla sus documentos de viajes.
Guerlin Helie labora en el hotel Sirenis, en Bávaro y a la hora de abordar el autobús le agobiada la posibilidad de que las autoridades dominicanas no les permitan regresar para integrarse a su trabajo.
Acudió a la embajada haitiana en busca de respuesta, pero las autoridades no estaban.
En otro orden, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) señaló este miércoles que creció en un 10 por ciento el número de haitianos que intenta cruzar a la República Dominicana, principalmente, para llevar a sus familiares heridos.
Ese aumento se produce, principalmente, en la frontera con la provincia Jimaní, indicó el portavoz de la OIM, Jean-Philippe Chauzy, quien recordó que en esa zona hay un hospital del lado dominicano.
Precisó, sin embargo, que no se trata de un movimiento masivo de personas.
Sostuvo que no hay evidencia de situaciones similares en otros cruces de frontera y que, por ejemplo, los responsables de migraciones de Dajabón y Pedernales han señalado que en sus zonas todo está en calma.

