Es lamentable, deprimente, ridículo, patético, desgarrador y degradante la actitud asumida por los equipos de la Liga Dominicana de Béisbol Profesional en el caso repudiable, condenable, censurable y deprimente del injustamente e ilegalmente suspendido narrador Rubio Blondie.
Lo mismo, sin quitarle una coma ni un acento, digo de la irresponsable y cobarde actitud asumida por la mayoría de la crónica deportiva, sumisa, miedosa, antisolidaria y torpe.
No hay que agregar nada a lo señalado en el primer párrafo para aplicárselo también, y de manera específica. al equipo Gigantes del Cibao, para el cual trabajaba el Rubio Blondie al momento de ser atropellado en sus derechos, burlado en sus afanes, agredido en su modus vivendi, pateado en sus ejercicio profesional.
La suspensión inconstitucional, anacrónica, agresiva, inquisidora y trujillista contra el citado profesional, es un revés para él, pero lo es también para toda la crónica deportiva, para los periodistas en general, para los equipos, para la institucionalidad del béisbol y hasta para la propia liga y su presente y futuro.
Lo que se hizo con el Rubio Blondie debe llenar de vergüenza a los que guardan un silencio cómplice, un silencio culpable, un silencio de prosternación y una indolencia que mañana les pesará.
En mi condición de cronista deportivo de medio siglo de ejercicio profesional, hace tiempo que veo con preocupación, con aprehensión, con dolor y hasta provocándome la vergüenza ajena cómo la crónica deportiva, salvo honrosas excepciones, se deja pisotear, insultar, maltratar, denigrar y hasta escupir.
Es como si en la mayoría se hubiera perdido el orgullo, la autoestima, el respeto por si mismo y hasta el honor de ser miembro de una actividad tan noble como lo es la de reseñar, narrar, comentar, informar y todo lo demás del mundo del deporte, en este caso específico el béisbol profesional.
La acción contra el Rubio Blondie y sus derechos fue irregular, arbitraria ilegal, represiva, inconcebible en las mejores etapas del béisbol y de la crónica deportiva.
Un hecho cavernario, cruel, malsano, que atenta contra la libertad de expresión, contra los derechos humanos, contra el derecho y necesidad del trabajo y contra toda una clase, que, repito, en su inmensa mayoría guarda un silencio aberrante que, entre otras cosas, afila cuchilla para la propia garganta de los que hoy se encuevan en su egoísmo.
Por ti Rubio Blondie.
Y una sugerencia: lleva el caso a la justicia, como te sugirió el jurista Manny Sierra.

