El Rubirosa de Letra Gráfica
El libro es del año pasado (Editora Búho, 189 páginas), de Editorial Letra Gráfica, sin una nota que explique su procedencia, por lo que se presume la traducción parece la misma, como las fotografías- que Rubirosa. Mi vida como playboy, fue tomado de la publicación del Listín Diario, 20 de noviembre de 1965 hasta el 7 de mayo del siguiente, que reproduce Lipe Collado en La Impresionante Vida de un Seductor. Porfirio Rubirosa, de 2005.
Sin comentario adicional alguno, Letra Gráfica hace el aporte del texto -muy cuidadosas las correcciones de prueba y estilo- de las memorias que publicó el militar, funcionario civil, diplomático y espía del tirano Rafael Trujillo en 1963 y quien murió en 1965 en un accidente automovilístico.
Sin el condicionamiento previo del estudio sicosocial que intenta Collado en su obra de tres años antes y sin la parafernalia farandulesca de Persiguiento a Rubirosa. ¿Espía, Asesino o sólo un gigoló?, de Isabella y Marty Wall, de este año, la publicación permite al lector ponerse en contacto con la mentalidad del memoriante.
Educado o informado a saltos en la versión trujillista de la historia hasta 1930 y 1961, Rubirosa es un oportunista con inclinaciones criminales cuya vida en la Europa de fines de los años treinta a sesenta no le deja más que las huellas de su adicción a la vida nocturna y sus matrimonios de conveniencia con una estrella francesa del cine, con dos multimillonarias y con una joven francesa también, su quinta y última, cadena que inició su boda con la hija mayor del tirano Trujillo, Flor de Oro, en 1932. Terminadas antes de morir, no es una especulación entender que Rubirosa retocó y maquilló sus recuerdos para que no le causaran problemas en su vida de relaciones. La mínima verdad lo incriminaría.
Aunque establece su rompimiento con Ramfis desde 1961 y a raíz del ajusticiamiento del tirano, no profundiza en los motivos aunque se sabe que fueron de tipo financiero.
Los Trujillo sólo discutieron por dinero. Ramfis distribuyó la herencia entre su madre y los nueve hijos de su padre, pero las partes de la primera y de los tres legítimos no fueron las mismas que las de los seis naturales. Y puede asegurarse que reservó para sí la parte del león.
Quizá Rubirosa se entendía acreedor de algo de esa herencia, aunque mínimo, ya que sirvió al tirano en asuntos escabrosos en lo que no fue diplomacia sino espionaje y criminalidad internacionales. (Por ejemplo, el asesinato de Sergio Bencosme, en 1935, en Nueva York, por el que el Buró Federal de Investigaciones norteamericano lo interrogó hasta el mismo 1961).

