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Alarma por lo que dicen

Alarma por lo que dicen

Manuel Fermín

Con recto juicio de razón y de palabra, Leonel Fernández, en momentos en que confrontaba su liderazgo con un político de influencia fugaz, de comportamiento frustrante para la democracia, que convirtió el espacio político en verdadero mestizaje en donde no había término medio: o amigo o enemigo; todo un simplismo irresponsable frente a los datos de la realidad y su predisposición a la burla, expresara que no tenía con quién conceptualizar.

Entonces, lo que recibió fue una andanada de murmuraciones de parte de todo ese indigenismo opositor que siempre se alía a la desfachatez con ánimo de reprocharle, con un afán de linchamiento político que es su tentación latente, conducta sicarial y de tortura moral con la que han pretendido adversarle.

Así ha sucedido recientemente con las expresiones del obispo católico Masalles, a quien sectores de su Iglesia y otros grupos organizados del laicismo militante le han hecho una fuerte censura por haber dicho que la Iglesia Católica dominicana de hoy está excluida de los escenarios de diálogo y concertación porque existe un vacío de liderazgo en ella. Acaso no es verdad que faltan nombres como Agripino, Roque Adames, Hugo Eduardo Polanco Brito, Mamerto Rivas, Arnaiz, y un cardenal López Rodríguez, este último de voz recia que dejaba el reproche contra el forajido y el meloso o la voz áspera del que manda. Es decir, gente de coraje cívico en el ambiente eclesiástico.

Otro que han pretendido «torturar» es al doctor «Vincho» Castillo, a quien con toda visceralidad posible (insólito) le han criticado su postura contra la narcopoítica y su infiltración profunda en los órganos del Estado (Ejecutivo, FA.AA), Justicia, Congreso); también contra los lobbies anti valores y antipatrióticos.
Estas similitudes podríamos juzgarlas esta vez como propias de autores fieles a sus principios que no han propuesto nada que no fuera conocido.

Por: Manuel Fermín

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El Nacional