Opinión

ALGO MAS QUE SALUD

ALGO MAS QUE SALUD

Sin sentido

En la Sánchez esq. Cucurullo está la casa de Magina mi bisabuela con su hijo y donde también vivió su nieta: mi mama “La Morena” hasta el día que mi papá, “El Rubio”, se la llevo y le hizo tres muchachos a cuenta gotas; yo el segundo, Magina la condenó al ostracismo y juró que nunca jamás pisaría la casa.

Mi bisabuela se fue primero y usamos la caja de muerta que ella había comprado seis años antes y que “embellecía” el comedor de la casa que además sólo tenía dos habitaciones para dormir y una salita. Mi abuelo partió años después y en ese orden lo seguiría mi mamá.

La mujer de mi abuelo también “firmó”, y en la casa solo quedaron los dos varones que parió que poseen trastornos mentales. Mis dos tíos adquirieron, fruto de su enajenada manera de vivir, una afición muy particular, se dedicaron a recoger todo perro realengo convirtiéndolos en sus mascotas. Los encierran en la casa y conviven con ellos sin cama, sin luz, en total abandono.

En el 2012 el Ayuntamiento, junto con Salud Publica le sacaron 72 perros. En un proceso parecido, hace seis años, le “confiscaron” 40 canes.
Hace tres años reiniciaron su ¨colecta¨ y mal contados tienen unos 56 perros. Mi hermana es su vecina hace cuatros años y vela por ellos.

El más viejo se cayó, se rompió la cadera y mi hermana logro que lo atendiesen en el Cabral y Báez y por su recuperación decidió acudir a las autoridades para que le sacaran los perros. En Salud Pública, la atendió el responsable, pero después se la puso en China.

Acudió a mí, que estoy en el Ministerio de Salud, fuimos donde el susodicho funcionario y al no atendernos llamé a su jefe en la capital, ese fue mi mayor error. Le llamaron la atención, mi hermana ha ido varias veces a buscar respuestas y le han referido que mi llamada jodió todo. De eso hace mes y medio y todavía los perros siguen allí.

El Nacional

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